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CONTRA LA PROPUESTA DE LOPEZ OBRADOR Y PEÑA NIETO


A juzgar por la pasión de Andrés Manuel López Obrador contra la propuesta de reforma a los artículos 27 y 28 constitucional, del presidente Enrique Peña Nieto -respaldada por lo que sobrevive del PAN-, pareciera que ambos se encuentran en los extremos opuestos, cuando realmente proponen, respecto al petróleo, exactamente lo mismo. Sí, Peña Nieto y López Obrador coinciden en lo esencial.
Enrique Peña Nieto quiere reformar la constitución para que empresas extranjeras extraigan el petróleo mexicano y lo exporten, por su parte Andrés Manuel López Obrador propone dejar tal cual está la constitución para que PEMEX extraiga nuestro petróleo y lo exporte, en suma, ambos quieren que nuestro petróleo ¡sea exportado! Varían en cuanto a quien debe exportarlo, pero coinciden plenamente en que debe exportarse sin más límite que la capacidad de la empresa nacional o extranjera que lo extraiga y lo embarque. Esa es toda la diferencia.
El petróleo es el recurso natural más valioso y el peor uso para el petróleo, es el que le hemos venido dando desde mediados del siglo XIX cuando se utilizó como kerosen para el alumbrado público, o como gasolina y diesel desde el siglo XX y hasta nuestros días. Debiéramos saber que lo hemos despilfarrado, pero en México ni de eso nos damos cuenta. Cada día que pasa la industria de la ropa demanda de nuevas telas derivadas del petróleo, los deportistas las exigen para su indumentaria y para sus zapatillas, cada día se descubren nuevas fibras y plásticos derivados del petróleo, ahora los fabricantes de prótesis médicas presentan nuevos productos derivados también del oro negro. No existe área de nuestra vida en la que el petróleo no tenga un papel protagónico y lo que hemos visto no es nada para lo que está por venir.
Debiéramos tener líderes que propusieran lo contrario a lo que proponen nuestros partidos políticos y este par de ... reconocidos líderes, que quieren una borrachera de pocos años exportando lo que nos queda del petróleo, para que los países más visionarios lo almacenen en espera de que el precio suba. Siempre han existido comerciantes astutos que esconden el grano en tiempos de abundancia para venderlo a precio de oro en tiempos de hambre ¿Acaso no aprendimos nada después de tantos años en que hemos sido los imbéciles del barrio?
En muy pocos años más el petróleo ya no se utilizará para hacer combustibles, entonces lo poco que de él quede será el insumo natural más valioso de la tierra y su uso estará reservado para alta tecnología, para productos de un gran valor. En ese futuro inmediato nuestros hijos vivirán en un país sin petróleo, y ya podemos imaginar lo que dirán de nosotros: "nuestros padres fueron unos idiotas" y lo mereceremos, ya que no somos capaces de prever que poco importa si Pemex o alguna empresa extranjera nos dejan sin petróleo, que lo que importa es conservarlo el mayor tiempo posible.
Lo que debiéramos hacer, es exactamente lo contrario a lo que planean el par de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López obrador, debiéramos reducir al mínimo la extracción y solo para satisfacer nuestra necesidad energética interna y cancelar la extracción y exportación de nuestro petróleo crudo para cualquier otro uso, con ello el precio del barril seguiría aumentando. Al mismo tiempo debemos abrir las puertas a todo tipo de inversionistas internacionales que deseen invertir en nuestro país, en cualquier otra forma de energía no derivada de nuestro petróleo.
Sí, sí que vengan a invertir en gas natural, o en energía eólica o solar, o en cualquier otra excepto la nuclear (hasta en tanto no sea absolutamente segura), y vender nuestro petróleo crudo solo a la industria que produzca productos de alto valor, que no sean combustibles ni aceites, y siempre y cuando los produzca en plantas dentro del territorio nacional y sea México la matriz donde se declaren las utilidades y se paguen todos los impuestos.
Ya es hora de que cuidemos nuestro patrimonio, ya es hora de que seamos díscolos, que pensemos en nosotros mismos con un poco de patriotismo y mucho sentido común, no podemos seguir siendo los imbéciles de siempre. No podemos seguir rematando aquello que en cuanto hayamos vendido aumente de valor y nosotros lo necesitemos con urgencia, no ya no, alto. Es la misma estupidez que una empresa extranjera o nacional exporte nuestro petróleo, y si el proyecto de Peña Nieto o el de López Obrador se consuma, a la vuelta de 10 años no vamos a tener ni una gota. Sé que decir esto es inútil en una sociedad donde solo se escucha a los pandilleros, pero bueno, hay que decirlo.
       
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