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OTRA REFORMA ESTRUCTURAL CONTRA EL PUEBLO.

¿Es usted de los mexicanos que confiarían a sus hijas, esposas, madres o hermanas a un agente de policía, para que este les realice una inspección a su persona o a su auto, a cualquier hora y en el lugar en que sean detenidas, solo porque le parecen sospechosas al uniformado?. Si usted pertenece a ese selecto grupo de generosos mexicanos, no es porque usted sea una persona prudente o patriota, que confía en sus autoridades, sino porque usted es un soberano idiota, o uno de los senadores actuales o diputados de la legislatura 2012-2015.
En efecto, senadores actuales y diputados federales de la legislatura señalada, aprobaron la prometida “Reforma Estructural” del Presidente Enrique Peña Nieto, consistente en un código de procedimientos penales para todo el país, ahora denominado “Código Nacional de Procedimientos Penales” que es una montón de 490 artículos y dos paquetes de “artículos transitorios” publicados en 189 páginas de apretada caligrafía, al cual los habitantes de los estados solo podemos acatar porque es obra del omnipotente centralismo mexicano, y de la recua de asnos que forman el Congreso de la Unión.
Esto lo comento porque en Baja California ya los empistolados de la Policía Estatal Preventiva están viviendo su momento de jauja, porque detienen a los bajacalifornianos porque andan “investigando” y a punto de pistola cachean tanto a señores, como a señoras y jovencitas, obligándolas a vaciar su bolsos, en tanto las ponen de espaldas contra los autos en la noche o a plena luz del día, preguntándoles el clásico "en que trabajas", exigiéndoles documentación mientras ellas son tocadas por nuestros policías estatales.
Los uniformados, alegan que actúan en cumplimiento del Código Nacional de Procedimientos Penales que en su artículo 251 los autoriza para realizar:
"Artículo 251. Actuaciones en la investigación que no requieren autorización previa del Juez de control.
No requieren autorización del Juez de control los siguientes actos de investigación: 
III. La inspección de personas;
IV. La revisión corporal;
V.   La inspección de vehículos;"

En caso de que la persona por dignidad se niegue a ser vejada por los guardianes del orden, entonces es sometida a la fuerza, y amenazada de ser procesada por delitos "contra las autoridades y por obstaculizar una investigación."
Claro que las personas son avasalladas, y no acuden a denunciar los hechos, porque tienen una idea pésima del sistema de justicia penal, por lo que los brutos se aprovechan de una ley contra nuestros derechos fundamentales, y porque nadie va a denunciar la humillación a que fue sometida.
Este código es un “saltapatrás”, es un gigantesco paso de cangrejo, es la obra de legisladores envilecidos, que plasma en diáfana tinta, facultades para las cuales solo son aptos los policías suizos o londinenses, pero que es instrumento de extorsión en las manos de nuestros policías, con menos lecturas que nuestro presidente de la República, mal pagados, corruptos y torturadores contra los débiles, mientras se arrodillan ante los verdaderos criminales.
Nuestra única esperanza es la Suprema Corte de Justicia, la que aun no resuelve la Acción de Inconstitucionalidad 10/2014 promovida desde abril de 2014 por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, contra ese artículo y otros 12 más, que convierten al Código Nacional de Procedimientos Penales en un esperpento, en otra reforma basura, y en otro instrumento vejatorio pues contiene artículos “violatorios de los derechos humanos a la libertad personal, a la libertad de tránsito, a la seguridad jurídica, a la privacidad o vida privada, a la integridad personal, de no injerencias arbitrarias, así como de los principios de legalidad y de certeza jurídica.” en palabras de la CNDH. 
Esta dilación se debe a que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o son políticos, o son timoratos o son simples cobardes, ya que están esperando la reacción social, o las consignas, o que algún evento trágico señale el sentido y la oportunidad para resolver este añejo y urgente asunto, perdido en los archivos de la Suprema Corte de (?) de la Nación.


Por Antonio Limón López.
Biblioteca de consulta sobre este caso.

EL PLAGIO Y NUESTRO DESPRECIO AL INTELECTUAL.

El inmenso prestigio y poder de convocatoria de la periodista Carmen Aristegui, puso de moda en México un tema ajeno a los mexicanos: el respeto al trabajo intelectual. La periodista puso en evidencia al Presidente Enrique Peña Nieto como un plagiario, como uno de aquellos que incapaces de crear una idea, o de plasmarla a la letra con elegancia, prefieren plagiar las frases de otros, y hacerse pasar como los autores.
Algo bochornoso, pero que en México su practica como si fuera un industria, lo hace algo normal, tanto así que los eméritos sinodales de la Universidad Panamericana, donde su claustro albergó la defensa de la tesis profesional de Enrique Peña Nieto, no descubrieron que de los 682 párrafos que la integran 197 fueron plagiados a algunos autores brillantes, pero también a un par de pelmazos. Plagiar es indigno, pero plagiar a Miguel de la Madrid y a Diego Valadés es plagiar a menesterosos intelectuales, eso es algo peor que indigno, es un oprobio en sí mismo.
En fin, sigamos diciendo que en las familias de los males nacionales, el Plagio pertenece al clan del desprecio al trabajo y a la obra intelectual. En la "pisque" del plagiario ni él mismo merece respeto, porque en su conciencia ética no merecen respeto los plagiados, y sabe que a nadie le interesa ni lo que plagia, ni a quien se lo plagia, porque considera que no existen lectores críticos, ni sinodales acuciosos, y que la obra del intelectual ni vale nada, ni a nadie le importa, ni nadie la aprecia.
Acierta, tristemente acierta. La sociedad mexicana que no solo desprecia al intelectual y a su labor, sino que conjura en su contra. En México el trabajo intelectual es ignorado y cuando se percibe, es repudiado, y esto favorece a la práctica industrial de los medios de comunicación, que reciben y publican trabajos intelectuales o periodísticos de autores que no perciben pago alguno por su autoría.
El mexicano que escribe en un diario, o revista nacional o local, por regla general no cobra un centavo por su labor, por lo que debe “vivir” de otra actividad profesional, en muchos casos es la academia, o alguna profesión liberal, o penosamente del Erario en su modalidad de “chayoteo” o dulce pago secreto, oculto dentro del sobre cerrado y cubierto por las espinas de la humillación y la impotencia, de ahí lo acertado de su nombre: “Chayote”.
El “chayote” es una obra del genio mexicano de antaño, elevado al rango de obra cumbre de la estulticia mexicana, para corromper a los nuestros intelectuales e impedir que vivan digna y honestamente de su obra. La filosofía del chayote es sencilla, el medio de comunicación en que labora el periodista o intelectual le paga una mínima parte de su percepción, la mayor parte la paga el gobierno con un sobre, ahora son contratos, en que se contiene el embute que forma la mayor parte de las percepciones del columnista o periodista de la fuente política.
Dos patos con el mismo disparo, uno consiste en el ahorro del medio de comunicación pues no paga sino un miserable estipendio o de plano ni un centavo, y dos, al chayotear el gobierno al intelectual lo corrompe y prostituye.   
Así, el chayote ha corrompido a la inmensa mayoría de los periodistas mexicanos de todos los tiempos, y la sociedad lo sabe y no le importa, simplemente porque el mexicano desprecia al trabajo intelectual, y a los intelectuales, también a los medios de comunicación y también al gobierno.
Hace unos meses Denisse Maerker de Televisa, se manifestó sorprendida de que su nombre apareciera en el listado de proveedores de la presidencia de la República como destinataria del pago de algunos millones pesos, alegando que no era ella en los personal sino “una empresa” (seguramente la suya) la que había cobrado esa fortuna. Eso, eso es el chayote moderno.
Para mayores señas de los periodistas corruptos, ellos son TODOS los de Televisa, TVazteca, los de revistas como Nexos, y en general todos los colaboradores de los grandes diarios nacionales, acaso con unas cuantas excepciones.


Por Antonio Limón López
Este es otro artículo relacionado al mismo tema:

LA FIESTA DE LA HUMANIDAD


El mayor dolor de cabeza para Darwin fue el Ser Humano, pues a diferencia de las restantes especies sobrevivimos a pesar de no adaptarno a la naturaleza, sino que en todo caso, nos des adaptamos de ella. El ser humano es la negación del proceso de selección anunciado por el naturalista inglés. Carecemos de una piel dura y protegida por el pelo grueso y abundante que en la teoría necesitaríamos, nuestra vista es inferior a la de cualquier otro animal, carecemos de una dentadura incapaz de desgarrar la carne cruda, nuestro sentido del olfato es elemental y nuestra capacidad auditiva solo percibe un rango limitado de sonidos dentro de un limitado campo.
No, no nos adaptamos a la naturaleza, acaso la ignoramos en ese sentido, pues somos más débiles que cualquier ser viviente con un tercio de nuestro peso, carecemos de garras para defendernos, caminamos erectos lo que nos impide correr a grandes velocidades, no tenemos cola que nos auxilie para equilibrarnos, no estamos preparados para trepar árboles, ni para caer de más de un par de metros sin lesionarnos, nuestro sistema nervioso es altamente sensitivo, lo que significa que cualquier lesión nos duele mas de lo apropiado, y que los sabores desagradables nos resultan insoportables, e incluso tenemos la debilida de sentir asco. Como depredadores naturales seríamos un fiasco.
Sin embargo, nuestra capacidad para pensar, nuestro afán por competir y nuestra eterna insatisfacción ante nuestros propios logros, nos colocan en una categoría distinta a la del resto de las especies. Blaise Pascal dijo del Ser Humano que era como el más débil junco, que contra toda lógica sobrevive a la orilla de un caudaloso río.
Los griegos fueron quienes primero comprendieron la grandeza del cuerpo humano, y su diseño extraordinario y excepcional dentro de la naturaleza, por ello lo esculpieron sobre el mármol más hermoso que estuvo a su alcance, y también lo recrearon con el bronce, el oro y el marfil. Cuando Fidias realizó a su Atenea en el Partenón, y a su Zeus, no pudo imaginar mayor divinidad que la del cuerpo humano, como después lo haría Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.  Fueron también los griegos quienes celebraron a sus dioses con la fiesta de la vida que fueron los juegos olímpicos, durante los cuales se suspendían las batallas y los enemigos combatían lanzando el disco, luchando, corriendo, saltando.
Las competencias olímpicas no solo son competencias físicas atenazadas por el “Más rápido, más alto, más fuerte.” Son también justas intelectuales donde la estrategia es esencial, y donde los eventos inesperados obligan a su replanteamiento en fracciones de segundo, son competencias emotivas donde las condiciones físicas de los competidores son sobrepasadas por la pasión, el amor, la entrega, donde la convicción en las capacidades propias y la perseverancia en su preparación trazan el camino de la victoria, del podio, de la medalla. El olimpismo demanda la perfección de la máquina humana sometida a su idealidad, al “espíritu” como diría Hegel, al “alma” como lo diría Platón. El cuerpo liberado de su carácter de “prisión” y convertido en “templo”.
Esa fiesta de la humanidad entera, quedó plasmada en la batalla entre la competidora de Egipto vistiendo adaptaciones deportivas de la Burka y el Hiyab tradicional, que intenta controlar el balón frente a su contraparte alemana que viste el bikini propio del voleibol de playa. Dos culturas muy diferentes unidas por un msmo balón, por un mismo esfuerzo, por un mismo propósito, por el mismo idioma deportivo. Es también la justa donde Meghan Vogel, alumna de la West Liberty-Salem de Ohio, ayudó a su contrincante para evitar que cayera, y así perdió la oportunidad de ganar en los 3,200 metros, habiendo ganado antes el Oro en 1,600 metros.
Es la misma fiesta humana, practicada en la antigüedad por los pueblos que habitaban la península helénica, cuya cultura Alejandro llevó a los confines de aquel mundo, y que ahora es la fiesta practicada por todos los pueblos que habitamos este planeta. Considere usted que solo en las olimpiadas, la China comunista tolera desfilar junto a Taipei. Esto demuestra que los adversarios más extremos comparten el mismo mensaje de Paz, aunque sea reproduciendo el mismo ritual de la antigüedad.
La fiesta de la humanidad se celebra en cada olimpiada, en ella se exalta nuestra insatisfacción con nuestros propios logros, metas y records, se patentiza el afán de competir y de ganar, se celebra nuestra competitividad en igualdad, pero también en fraternidad. Al mismo tiempo honramos a la naturaleza que nos cobija y nos enseña, a la belleza de la humanidad. Celebramos la antinomia del ser humano, mujer y hombre, cuerpo y alma en comunidad con la naturaleza. celebramos nuestra hermandad por encima de cualquier apariencia en contrario, en este culto de respeto y al mismo tiempo, de desafío.

Por Antonio Limón López.
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