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MÉXICO, LA DICTADURA PERFECTA.



(Presento la opinión sobre el sistema político mexicano de mayor impacto en toda la historia de México, y que es la que expresó el uno de septiembre de 1990 el escritor Mario Vargas Llosa durante el coloquio sobre la Libertad convocado por Octavio Paz y difundido por Televisa en vivo)

“Yo no creo que se pueda exonerar a México de esa tradición de dictaduras latinoamericanas. Creo que el caso de México, cuya democratización actual soy el primero en celebrar, en aplaudir, como todos los que creemos en la democracia, encaja dentro de esa tradición con un matiz que es más bien el de un agravante. 

Yo recuerdo haber pensado muchas veces en el caso mexicano con esta fórmula " México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la Unión Soviética. No es Fidel Castro. porque dictadura perfecta es México. Porque es la dictadura camuflada de tal modo que puede parecer no ser una dictadura pero tiene, de hecho, si uno le escarba, todas las características de la dictadura. La permanencia no de un hombre, pero si de un partido. Un partido que es inamovible. 

Un partido que concede suficiente espacio para la crítica en la medida en que esta crítica le sirva, le sirve porque confirma que es un partido democrático pero que suprime por todos los medios, incluso los peores aquella crítica que de alguna manera pone en peligro su permanencia. Una dictadura que además ha creado una retórica que lo justifica, una retórica de izquierda para la cual a lo largo de su historia reclutó muy eficientemente a los intelectuales, a la “inteligentzia”. 

Yo no creo que haya en américa latina ningún caso de sistema de dictadura que haya reclutado tan eficientemente al medio intelectual sobornándolo de una manera muy sutil a través de trabajos, de nombramientos, a través de cargos públicos. Sin exigirle una duración sistemática como hacen los dictadores vulgares, por el contrario, pidiéndole más bien una actitud crítica, porque esa era la mejor manera de asegurar la permanencia de ese partido en el poder. 

Un partido de hecho único porque era el partido que financiaba a los partidos opositores. Esa dictadura, es una dictadura, puede tener otro nombre una dictadura muy sui géneris, muy especial, muy diferente, pero tanto es una dictadura que todas las dictaduras latinoamericanas desde que yo tengo uso de razón han tratado de crear algo equivalente al PRI en su propio país. 

En el Perú el dictador Velazco trató con todo su equipo de intelectuales reclutados de formar una especie de PRI peruano, y no funcionó, y Alan García trató de crear un  PRI peruano. El intento de nacionalización de todo el sistema financiero fue hecho con la idea de crear un sistema semejante que garantizara ese tipo de permanencia que ante el resto del mundo pudiera ser camuflada, como es el caso de la dictadura mexicana. Y me atrevo a decir también que no solamente a lo que se refiere a la permanencia en el poder, a la falta de una genuina democracia interna se puede hablar de una dictadura en el caso tradicional de México, sino en que al igual que las otras dictaduras latinoamericanas fue incapaz de traer la justicia social. 

No creo que se pueda decir que en México haya una mejor distribución de la riqueza que en el país promedio latinoamericano. Creo que las desigualdades son tan grandes y originadas por las mismas razones de injusticia social, de corrupción que en otros países latinoamericanos. Entonces la dictadura tuvo también en el caso de México las mismas consecuencias que tienen las otras dictaduras latinoamericanas. 

Es verdad que ha habido una crítica interna muy talentosa muy generosa, muy valerosa de muchos intelectuales mexicanos, naturalmente, entre ellos Octavio Paz, sin ninguna duda. Pero, creo que es muy importante también denunciar el caso mexicano y espero que no se me considere pues como un mal invitado por decirlo de esa manera, pero como esto se está democratizando y este país ahora se abre a la libertad quiero ponerlo a prueba y quiero poder decirlo aquí abiertamente porque eso lo he pensado yo desde la primera vez que vine a México, un país que por otra parte yo admiro y quiero tanto.

Creo que no, creo que es muy importante que también en el caso de México se diga que aquí se vivió y se ha vivido durante décadas con unos matices muy particulares, muy especiales el fenómeno de la dictadura latinoamericana. La revolución mexicana tiene cosas admirables, sin ninguna duda, la más importante tal vez, aquella que mencionó Octavio: La reivindicación de un pasado, la reivindicación de la tradición prehispánica que ha sido asumida con orgullo por el pueblo mexicano, como no ha sido asumida en otros países por  ejemplo en el mío, eso es una indudablemente una contribución muy positiva, pero también hay que entender que eso ha sido otro de los instrumentos que ha utilizado el sistema dictatorial del PRI para eternizarse, ha sido otro argumento de esa gran demagogia retorica a lo largo de su historia del PRI, que se ha prestado a muchas falsificaciones de tipo cultural, como por ejemplo la falsificación de falsos artista, de falsos géneros artísticos en nombre de ese nacionalismos que creo que es uno de los factores más peligrosos dentro de este proceso de democratización mexicana, un factor que debe ser puesto en tela en juicio y cuestionado sin nosotros, como estoy seguro que lo quieren los demócratas mexicanos quieren que esta democratización y liberación en México vaya a hasta sus últimas consecuencias”

Mario Vargas Llosa.
1 de septiembre de 1990.

¿PARA QUÉ SIRVE UN PRESIDENTE?



Esta pregunta se debe hacer cuando se estudia Derecho Constitucional, cuando se estudia “Política” o “Teoría del Estado”, y por extraño que parezca, siendo la misma pregunta, las respuestas son distintas desde cada punto de vista.
Esto importa porque los mexicanos estamos en párvulos políticamente hablando, nuestros jóvenes y también los viejos nunca estudiamos Política ni en la Preparatoria, ni en la Universidad, y me refiero a “Política” como Filosofía y como Ciencia, pues la Teoría del Estado se estudia exclusivamente entre los estudiantes de Derecho. Esta limitación en la formación académica del mexicano a la postre es costosa, como se puede apreciar por la enorme confusión en el planteamiento de todos los asuntos públicos más elementales y en la pobreza de los debates políticos en nuestro país.
Aprovecho para exigir que la Política sea materia obligatoria en el bachillerato mexicano, que esta se estudie en primer lugar por su aspecto filosófico, luego sociológico y finalmente por su derivación en la Ciencia Política, así debe ser, porque los jóvenes de cualquier manera van a incursionar en la política y es mejor que lo hagan a partir de una base consolidada de conocimientos. Además los problemas de México son primero políticos y luego educativos.
Para el estudioso del derecho constitucional un presidente sirve para ejecutar las facultades y obligaciones contenidas en la veintena de fracciones del artículo 89 de la Carta Fundamental, agregando otras insertas en los artículos 26, 27 y 108 del mismo texto, sin ignorar que nuestra constitución se refiere al Presidente de la República en 67 ocasiones para diversas facultades y obligaciones. 
Sin embargo desde el punto de vista de la Política ¿Para qué sirve un Presidente en un sistema presidencial? ¿Para qué sirve el jefe de Estado? Vamos pues ¿Para qué sirve nuestro Presidente, el presidente de México?
Aquí la respuesta se vuelve esquiva, porque las preguntas no apuntan a una respuesta clara: ¿Cuál de todas las decenas, casi una centena de facultades y obligaciones constitucionales del Presidente es la principal, la esencial? ¿Acaso la función principal del Presidente se encuentra en la Constitución, o tal vez fuera de ella?
Pues bien, creo que la tarea principal y más grave de nuestro Presidente, de cualquier jefe de Estado en el mundo, es la de decidir, sí, la de decidir por nosotros los gobernados a cada instante, en las múltiples situaciones o alternativas que se presenten y que representen un riesgo o una oportunidad para la República, para eso es que sirve un Presidente, para decidir por cada uno de nosotros los gobernados en todos los asuntos que se puedan presentar. Para eso los electores lo elegimos, para que cuando se presente un problema él lo resuelva, para que nos lleve con mano firme fuera de la tormenta, pues confiamos en él, en su cultura para comprender los problemas, en su fortaleza para decidir con firmeza, en su calidad moral para actuar correctamente, en su experiencia y talento para considerar todos los factores.
A nuestro Presidente le competen miles de decisiones: Quien va a ser cada uno de los funcionarios de su gobierno, que políticas asumirá en cada materia, con quien celebraremos tratados y sobre que temas, y en qué condiciones; llegado el momento él decidirá a quien declararemos la guerra o la Paz, y en cada facultad y en cada obligación del Presidente, existe una decisión que tomar, una alternativa para elegir. ¡Para eso es nuestro presidente! Por su valentía, tenacidad y capacidad para decidir bien, y hacerlo por todos nosotros.
Cualquier Jefe de Estado moderno o de la antigüedad, desde Alejandro, hasta Kennedy, pasando por Julio César, Nerón Calígula, Constantino, Lorenzo de Medici, desde los reyes y príncipes del siglo XVII y XVIII, los jefes de estado de los siglos XIX, XX y del actual siglo XXI, incluyendo a los revolucionarios, todos ellos de frente al juicio de la Historia se merecen nuestro respeto o desprecio por sus decisiones, y por la forma de llevarlas a la práctica. 
Esta no es una disquisición puramente teórica, pues tiene que ver con la primera decisión del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, y con la última decisión del Presidente Enrique Peña Nieto, respecto al tema del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
En campaña electoral López Obrador prometió poner fin a la construcción del aeropuerto sobre el lago de Texcoco, alegando corrupción en sus contratos, graves inconvenientes técnicos, y en su lugar, construir otro aeropuerto en la base militar de Santa Lucía, pero una vez que ganó la elección ha ido cambiando de opinión abruptamente, al punto que ha optado por renunciar a tomar él la decisión que le corresponde, y dejarla en manos de una “consulta” al “pueblo de México que nunca se equivoca”, sin que al momento se sepa exactamente en qué consistirá la consulta, ni quien la hará, ni cuánto nos costará.
Es un pésimo primer paso rumbo a la presidencia, pues el Presidente Peña Nieto ha insistido en que su decisión es correcta y correcta la obra, y que seguirá con ella hasta el último día de su mandato, en tanto que López Obrador sigue relegando y postergando una decisión que le corresponde a él, y no a un grupo ciudadano que no fue electo por nadie, pues precisamente para tomar esas decisiones es que es él, el Presidente de México, no hacerlo, eludir o declinar en otros su responsabilidad es traicionar la confianza de sus electores por falta de carácter o peor aún, por cobardía.
Es momento de rectificar.



CÁRDENAS HA MUERTO




 (Artículo publicado por Germán Martínez Cázares, ex presidente nacional del PAN durante el gobierno de Felipe Calderón, en el Periódico Reforma del lunes 4 de agosto 2014, cuando se aprobó la Reforma Energética y los perredistas hicieron un acto donde metafóricamente había muerto Lázaro Cárdenas y la "Expropiación Petrolera". Ahora en 2018 Andrés Manuel López Obrador, supuesto admirador de Lázaro Cárdenas nombró a Germán Martínez Cázares como Director General del IMSS, para fungir como tal a partir del 1 de diciembre. Por la ironía y desmemoria nacional, publico este artículo.) 

Un funeral. Con asombroso tino los diputados perredistas organizaron en el Palacio Legislativo unas pompas fúnebres por la muerte de Lázaro Cárdenas. ¡Acierto total! Efectivamente la reforma energética “lo mató”; y ojalá, su obra, jamás resucite.

Aunque sea difícil entenderlo por tantos años de culto público, biografías acríticas y fanatismo político, el general Cárdenas representa muchas de las causas del atraso del país. La reforma energética intenta reparar una de ellas. Verdadera hazaña derribarlo de su pedestal mitológico. El logro es del presidente Peña, pero también, y en gran medida, de la oposición socialmente útil del PAN.

Al terminar el derramamiento de sangre de la Revolución Mexicana, el michoacano Cárdenas advirtió que al “conducir la comprensión” de la Revolución, “conduciría” también los destinos del país.

Cárdenas forjó una memoria de la Revolución para legitimar sus actos de gobierno; y con ese legado, comenzó una tarea de falsificación de la vida pública donde confundió, en armoniosa complicidad, al “Estado”, “la revolución”, “el partido” y “el gobierno”. Esa mezcolanza le permitió el usufructo nacionalista del poder político en México, donde desde la cúspide de la pirámide gobernó el deseo personal de un rey sexenal todopoderoso. ¿División de poderes? ¿Democracia? ¿Estado de Derecho? No. Presidencialismo puro y duro.

Precisamente el acto de la expropiación petrolera de 1938 significó la consolidación de esa cultura estatizadora, colectivista y presidencialista sembrada con fervor por Cárdenas, causa originaria del despilfarro en Pemex en nombre del pueblo.

En muchas ocasiones Cárdenas mostró desprecio por la propiedad privada, y en sus discursos oficiales se escuchó “la socialización de medios de producción” y “la progresiva nacionalización de la industria”. Esa cantaleta la enterró la reforma energética.

“La intervención del Estado ha de ser cada vez mayor, cada vez más frecuente y cada vez más a fondo”, sostuvo don Lázaro en su protesta presidencial, y sus aventuras populistas acabaron en rotundo fracaso; como el “reparto agrario”, donde la burocracia estatal asfixió al campo, encumbró a líderes sin productividad, y sujetó a los campesinos al control político del PRI, su tarea era votar o aplaudir, y esperar el soborno gubernamental antes que la cosecha.

La corrupción sindical en Pemex se incubó por esa cultura gremial, donde se afiliaba obligatoriamente a los trabajadores al partido oficial a cambio de impunidad, y Cárdenas comenzó ese corporativismo al refundar al partido de la Revolución y organizarlo con sus famosos sectores campesino, obrero, burocrático y hasta militar. La CTM y la CNC son ejemplos claros de esa patología cardenista.

¿Qué son los pasivos laborales de Pemex o CFE, sino inercias y herencias de una cultura clientelar cardenista, donde la responsabilidad financiera importa un comino? Cualquier semblanza medianamente objetiva del presidente Cárdenas informa que sus programas sociales -incluidos regalos de dinero en efectivo, vacas, máquinas de coser, molinos de nixtamal, etcétera- se sostuvieron con el sobregiro del Banco de México y desataron la inflación. El paternalismo de Cárdenas no parecía entender de rendición de cuentas. Mucho menos de respeto a la aritmética elemental del mercado.

“Nunca he negado mi simpatía por los comunistas”, dejó asentado en su Diario. La reforma energética abierta a la inversión privada en petróleo y electricidad es un compromiso con la libertad que siempre negó el comunismo. No extraña que Cárdenas y el dictador Fidel Castro hayan comido algún día en el mismo plato.

Divinizar a Cárdenas le costó mucho al país. El régimen priista poco a poco se alejó de su pasado. El PAN le dio una victoria al futuro y a la modernización. La izquierda, huérfana de su Tata Lázaro, ¿por qué no propone expropiar los medios de producción, reanudar la lucha de clases y colectivizar los esfuerzos laborales? Hay conceptos políticos repugnantes, y difuntos que apestan.


Germán Martínez Cázares

BARTLETT, AMLO Y EL FRAUDE DEL 88


PROLEGOMENO.
La fortuna ha sonreído a Manuel Bartlett Díaz, y no de manera inmerecida, pues esta premia a los osados y no a los tímidos, a los perseverantes y no a los diletantes. Sin duda Manuel Bartlett se encuentra entre los perseverantes y osados, incluso entre los valientes, si bien no entre los honestos, ni entre los congruentes que son virtudes poco apreciadas en la política mexicana. Fue Secretario de Gobernación durante el peor sexenio de la historia de México a partir de Lázaro Cárdenas, y si bien una parte de la responsabilidad de esa época terrible no recae sobre sus hombros en especial en la parte económica, sí en la política electoral y en la política del Estado Mexicano relacionada con la justicia y la seguridad de momentos y personajes claves de aquel México y del México de hoy, donde sus actos fueron el resorte de aquel sexenio, y sorprendentemente también de nuestra actualidad.
LOS PRIMEROS AÑOS.
Creo que su carácter se templó en 1965, cuando apenas tenía 29 años y colaboró con Carlos A. Madrazo, que intentó como jefe nacional del PRI imponer un gobierno paralelo mediante los comités  estatales de ese partido, que actuarían como controladores revolucionarios de los gobernadores, para preservar la ortodoxia partidista y si por principio pareció un proyecto interesante, en poco tiempo los gobernadores se hartaron de los comités y de Madrazo, y terminaron tanto con Madrazo como con el juvenil Bartlett en la calle. Para Bartlett el PRI no era desconocido, lo conoció desde la cuna, ya que su padre fue gobernador de Tabasco en los años cincuenta. Manuel inició su participación en el sector campesino del PRI, y antes disfrutó de las becas para los hijos de la clase política mexicana, estudió incluso en París, donde sus inclinaciones por el derecho político se afianzaron en un ambiente de libertad académica y demagogia de alta calidad.
A pesar de su declarada simpatía por la “izquierda” formó parte de los priistas que se mantuvieron leales al PRI, antes, durante y después de la matanza de Tlatelolco en 1968, y de la del Jueves de Corpus en 1970. Ese día de Corpus Cristi era colaborador del Sub Secretario de Gobernación (y su padrino) Mario Moya Palencia. La sangre de los jóvenes universitarios caídos en 1968 y 1970 nunca perturbaron el sueño a este funcionario e intelectual de izquierda “progresista“ de alto nivel, e incluso nunca le han merecido una frase en su vida.
POLITICO DE ALTO NIVEL
En 1970 Mario Moya Palencia fue nombrado Secretario de Gobernación y Manuel Bartlett ascendió al olimpo mexicano como Director General de Gobierno, donde permaneció cómodamente instalado hasta 1976, en que el nuevo presidente José López Portillo nombró a Santiago Roel Secretario de Relaciones Exteriores, quien en 1977 nombró al ya experimentado burócrata Manuel Bartlett como Titular de la Dirección para Asuntos Políticos, ahí se formó como diplomático a la mexicana: hablar solo de lo que lo beneficie y ocultar cualquier cosa que lo perjudique, se convirtió en un maestro de la simulación. En 1979 Santiago Roel renunció y en lugar de ser perjudicado, el nuevo Secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid nombró a Manuel Bartlett como su asesor en asuntos políticos.
BARTLETT SECRETARIO DE GOBERNACION, Y AMIGO DE LOPEZ OBRADOR.
En 1981, asumió la coordinación de campaña del candidato presidencial priista Miguel de la Madrid y luego fue nombrado Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, cargo en que permaneció hasta 1982, sin embargo y dado que en diciembre de ese año De la Madrid lo designó Secretario de Gobernación, inició el período en que formó su círculo político de aliados a nivel nacional. Entre los muchos personajes favorecidos por Bartlett se encontró el político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador que coordinó en Tabasco  la campaña en 1982 de González Pedrero y que en 1983 fue designado Presidente del Comité Estatal del PRI, encargo en que duró menos de un año pues provocó una extraña “Guerra de Religión” al constituir comités alternos a los cabildos, cuyo pretexto era “vigilar a los alcaldes” cuando en realidad operaban como centros de adoctrinamiento Evangelista y por increíble que parezca, como centros masónicos. Apenas unos meses después fue despedido y Bartlett lo llevó a la Ciudad de México donde lo colocó en la Dirección de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor (Ahora Profeco), cargo en que fue feliz pues daba conferencias de prensa todos los días.
POLITICA SEXENAL.
Durante el sexenio de Miguel De la Madrid, Manuel Bartlett fue el gran actor político y responsable de la crisis nacional y del PRI, que desembocaron en las candidaturas de Manuel Clouthier y de Cuauhtémoc Cárdenas. Clouthier claramente impulsaba el proyecto panista de democracia e igualdad, en tanto que Cárdenas pugnaba por volver los principios nacionalistas y socialdemócratas como la ortodoxia priista.  El gobierno de De la Madrid radicalizó la antidemocracia histórica y se decantó por un claro neoliberalismo económico a la mexicana.
ECONOMIA.
En lo económico el gobierno de Miguel De la Madrid fue un desastre, desató la peor inflación de la historia de México, llevando nuestra moneda a cotizarse a dos mil doscientos cincuenta pesos por dólar, sostuvo la estatización de la banca decretada por José López Portillo, y conservó el sistema de Control de Cambios  que favoreció a  ciertos empresarios y empobreció a los ahorradores mexicanos. Uno de sus inventos más populares fue el “gasolinazo”. Sin embargo en lo demás, hay que admitirlo …. fue todavía peor.
NARCOTRAFICO.
A Manuel Bartlett Díaz le tocó lidiar con el poderoso Departamento  de Estado en la era de Ronald Reagan, ante el cual se humilló hasta la indignidad, permitió que las autoridades de la DEA y de la CIA operaran libremente en territorio mexicano, debido a que el gobierno de México estaba infiltrado de narcotraficantes, el mismo Presidente Miguel de la Madrid fue tocado en ese lamentable aspecto, pues su primo Edmundo De la Madrid, quien gozaba de inmunidad diplomática sin ser funcionario de la SRE pero contaba con Pasaporte Diplomático Mexicano, fue obligado a abrir el portafolio secreto por autoridades aduanales norteamericanas en un aeropuerto, encontrando en su interior no documentos secretos, ni siquiera instrucciones o una máquina “Enigma” para cifrar claves de la cancillería, sino que encontraron bolsas con polvo blanco que resultó ser Cocaína. A su estilo, Bartlett aparentó no darse ni siquiera cuenta de ese vergonzoso acto,  pero se entregó en cuerpo y alma a las autoridades norteamericanas.
En 1984 la DEA identificó y obligó al gobierno mexicano a destruir en el Rancho Búfalo, una plantación de mil hectáreas donde laboraban más de tres mil jornaleros, sin que Manuel Bartlett se hubiera enterado de esa esplendida producción de mariguana, esto ocasionó que el propietario de la parcela Rafael Caro Quintero diera muerte, previa tortura a Enrique Camarena un agente de la DEA. Caro Quintero estaba emparentado con Guillermo Cossio Vidaurri un alto funcionario en el Gobierno del Distrito Federal, que formaba parte del grupo de leales a Manuel Bartlett, la hija de Cossio Vidaurri era la novia del narcotraficante y vivía con él en Costa Rica cuando el agricultor de mariguana fue atrapado.
IMPLICADO.
La situación personal de Bartlett estuvo todavía más comprometida, cuando la DEA identificó a Rubén Zuno Arce como uno de los asesinos de Enrique Camarena, en particular porque este cuñado de Luís Echeverría era otro de los aliados de toda la vida de Manuel Bartlett, quien durante una época visitaba con frecuencia el rancho en Mascota Jalisco propiedad del cuñado del expresidente y leal admirador a la mexicana de Fidel Castro Ruz. Era como todos ellos, adictos al dinero fácil, y grandes revolucionarios de izquierda a la manera priista, otro aliado de Manuel Bartlett fue Enrique Álvarez del Castillo Gobernador de Jalisco durante estos años de oprobio y que fue señalado en EEUU como protector de narcos en Jalisco. (En 1988 el entonces embajador de EEUU Jefrey Davidow, dijo que Bartlett puede ingresar a ese país, pero tendría que comparecer ante un Gran Jurado en California pues está señalado como uno de quienes asistieron a la tortura de Enrique Camarena.)
LA CRUEL NATURALEZA
Durante el gobierno de De la Madrid, la naturaleza se ensañó con México, primero se afrontaron las consecuencias de las erupciones de El Chichonal en 1982,  luego la explosión de la planta almacenadora de gas de Pemex en San Juanico en 1984; el huracán Gilberto y el terremoto de 1985 que dejó tras de sí una estela de muerte, tristeza, dolor e ineficiencia gubernamental fuera de toda comparación.
EL MAPACHE ELECTORAL.
En el orden político fue el sexenio del Fraude Electoral, porque después de ofrecer al inicio de su sexenio apertura y juego limpio en lo político, el gobierno de Miguel de la Madrid reaccionó a la emergencia democrática con fraudes electorales gestionados por Manuel Bartlett Díaz, era la época en que no existían recursos propiamente jurídicos en materia electoral, ya que la calificación de los comicios no podían recurrirse ni ante un tribunal electoral ni ante la Suprema Corte de Justicia, únicamente calificaban las elecciones los colegios electorales formados por los mismos legisladores impugnados. Bartlett no se limitó a contar amañadamente las boletas como titular de la Comisión Federal Electoral, sino que además perseguía ilegalmente a los opositores, acosándolos de delitos de toda índole, promoviendo todo tipo de acusaciones falsas, sosteniendo descaradamente todo tipo de fraudes y utilizando a la siniestra Dirección Federal de Seguridad que era una fuerza criminal al servicio personal del Secretario de Gobernación.  
En 1982 ante la victoria del PAN en Mexicali, en que los opositores recabaron el 95% del total de las actas de la votación, la Comisión Estatal Electoral realizó el computo revirtiendo en las sesiones de esa comisión la votación de los electores dada en las casillas, sin importar que los resultados adulterados no coincidieran con las actas del propio organismo. Ese fraude condujo a una rebelión cívica de proporciones nacionales, vinieron después elecciones donde el pueblo votó contra el PRI-Gobierno en Yucatán, San Luís Potosí, Sonora, Sinaloa, Durango y Chihuahua y a las que el Secretario de Gobernación respondió con descarados fraudes electorales. En el caso de Chihuahua (1985) la certidumbre del fraude fue tan grande que trascendió las fronteras con una fuerza nunca antes vista. La Secretaría de Gobernación formaba a funcionarios expertos en cometer fraudes electorales, abriendo los paquetes y rellenándolos con boletas marcadas, lo que ocurría entre el día de la elección y el día del cómputo, distanciados por una semana. El ejército era utilizado de comparsa  en estos actos. Cuando se pudre una manzana del cesto, pudre también a las demás.
Para tener una pandilla activa dentro de la sociedad y atacar a sus enemigos políticos, apoyar a sus aliados, y prevaricar en la vida política, contrato los servicios de Lyndon Larrouche un fanático que se alquila por dinero al servicio de cualquier causa bien pagada. A partir de 1983 Manuel Bartlett contrató los servicios de hamponería política de este norteamericano, a quien incorporó bajo la denominación tolerada por la Secretaría de Gobernación de “Partido Laborista Mexicano” donde eran miembros todos los agentes de la Dirección Federal de Seguridad, narcotraficantes y sicarios, la propia Secretaría de Gobernación publicaba los panfletos de esta organización política norteamericana de enajenados, que perseguía violentamente a panistas de todo el país y realizaba labores de choque en las elecciones locales.
DESCARTADO COMO CANDIDATO PRESIDENCIAL.
Ante este escenario oprobioso, cualquier persona normal se habría horrorizado, pero para Manuel Bartlett todo eso significaba que reunía los requisitos para ser candidato presidencial del PRI en 1988. Todo estaba en manos de Miguel de la Madrid que con solo una indicación podría llevarlo a la candidatura, y para llegar a “ganar la elección”, se basta a sí mismo y a su enjundioso equipo de “mapaches”. Para su infortunio las cosas no salieron como estimaba, Miguel de la Madrid organizó una pasarela, hoy recordada como la “Farsarela”  en la que Ramón Aguirre, Manuel Bartlett, Alfredo del Mazo, Sergio García Ramírez, Miguel González Avelar, y Carlos  Salinas comparecieron ante el propio presidente De la Madrid a exponer su propio caso. En realidad todo ya estaba decidido, pues el candidato de Miguel De la Madrid que era Manuel Bartlett fue descartado por el Departamento de Estado, alegando que era posible que se dictara una orden de captura contra él, y entonces en plena campaña fuera llevado esposado a alguna corte norteamericana. Ante eso, Miguel de la Madrid eligió a Carlos Salinas de Gortari por su visión de tipo neoliberal.
DE LA NADA SURGE CUAUHTÉMOC CÁRDENAS
Cuauhtémoc Cárdenas y un numeroso grupo de políticos priistas –Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, entre muchos más,  inconformes con el neoliberalismo de De la Madrid y Carlos Salinas exigieron ser parte del proceso de selección del candidato priista en 1987, para ello constituyeron la Corriente Democrática del PRI, pero “La Pasarela de candidatos” los convenció de que su propuesta no era considerada por el Presidente, por lo que iniciaron con la marcha de protesta de “Las 100 horas” y con movilizaciones en toda la república con una gran respuestas de priistas. Bartlett con ello aseguró su estadía en la Secretaría de Gobernación y en la Presidencia de la Comisión Federal Electoral, para garantizar la victoria del candidato priista, de cualquier manera no imaginaron la magnitud del éxito de la “Corriente Democrática”.
El 15 de octubre de 1987 el PARM, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana hizo candidato oficial a Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia de la República, en unos meses ya lo era también del PST (PFCRN) PPS, Partido Verde (Nada que ver con los pillos de hoy), Unión Democrática y ya avanzada la campaña se le unió el PMS. El PRI recurrió a sus hábitos de siempre, acarreo de sindicalizados y organizaciones campesinas corporativizadas, además del “entusiasta” apoyo de los empresarios. El 27 de noviembre de 1987 Televisa emitió la entrevista que le realizó el periodista Ricardo Rocha a Manuel Clouthier, que rompió todos los records de audiencia en la televisión mexicana, ya era el candidato del PAN a la Presidencia.
FRAUDE ELECTORAL 1988, PLAN “A”.
Podemos omitir las incidencias de las campañas, pero debemos considerar los siguientes aspectos claves del proceso electoral relacionados  con el día de la elección:
1.- Las elecciones se llevaron a cabo bajo una nueva ley que entró en vigor en 1984, que establecía que los resultados se "cantaran" conforme llegaran desde los comités distritales a la Comisión Federal Electoral, por lo que no se tenía la posibilidad de manipular las urnas en los comités distritales (En teoria).
2.- El cinco de julio de 1988, el Director del Registro Nacional de Electores, José Newman Valenzuela dio a conocer que el mismo día de la elección, Seis de julio, por la noche o madrugada del día siguiente a más tardar, se conocería el nombre del ganador de la elección Presidencial.
3.- Manuel Bartlett subestimó a Cuauhtémoc Cárdenas en cuanto a su capacidad para ganar votos, y nunca comprendió que sus votos le serían arrancados limpiamente al PRI.
4.- Manuel Bartlett sobreestimó al PAN, pues creyó que este sería el adversario a vencer.
5.- La Comisión Federal Electoral fijo las casillas básicamente con el mismo sembrado tradicional, en domicilios dominados por priistas tanto en las zonas urbanas como en las rurales.
6.-  La Comisión Federal Electoral nombró como funcionarios de casilla a los mismos priistas de elecciones anteriores y las substituciones necesarias se suplieron con priistas de reconocida lealtad.
7.- El acarreo de electores con credenciales de elector sin fotografía, se realizó con cuadrillas a cargo de sindicatos y centrales campesinas priistas.
8.- Los funcionarios que trasladarían las urnas de la casilla a los comités distritales, serían priistas de plena confianza.
EL FRAUDE PLAN “A” FRACASA.
Estas medidas destinadas a bloquear y trampear los votos que se pudieran dar en favor de Manuel Clouthier, resultaron favorables a Cuauthémoc Cárdenas, pues durante la jornada, las unidades de sindicatos priistas, entre ellos el de Pemex en manos de La Quina, de la CFE, de los sindicatos federales y sus extensiones locales transportaron a electores con la consigna de votar por Cuauhtémoc Cárdenas, los funcionarios de probada lealtad priista se inclinaron por por Cuauhtémoc Cárdenas, tratando a Carlos Salinas como si fuera enemigo del PRI. Los  representantes del PRI en las casillas, colaboraron al cierre temprano de ellas en lugares distintos o dentro de los domicilios particulares o comisariados ejidales, para impedir a los panistas asistir al cierre de la casilla en que fueron representantes, a su conteo de votos y al traslado del paquete electoral a los comités distritales. De manera que todas las trampas de Manuel Bartlett operaron en favor de Cárdenas que contaba con todo el apoyo real de los simpatizantes del PRI, y de millones de personas que lo veían como la encarnación viva del mito cardenista.
Miles de casillas se retrasaron para llegar a los comités distritales, pues se desviaron a “casas seguras” con la finalidad de ampliar la votación del candidato priista, pero aunque ocurrió esto en algunas casillas, la mayoría resultaron a favor de Cárdenas. En suma la lealtad de los priistas en su mayoría estuvo a favor de Cárdenas y no de Carlos Salinas y las maquinaciones se hicieron, cuando las hubo, en favor de Cárdenas.
EL FRAUDE ELECTORAL PLAN “B”, Y SE CALLÓ EL SISTEMA.
Los primeros resultados de las casillas en el Distrito Federal fueron abrumadoramente en favor de Cárdenas, lo cual ni siquiera fue previsto por los operadores electorales de Bartlett y del PRI, luego se empezaron a llegar resultados de estados y regiones normalmente dominadas por el PRI, y los resultados electorales  siguieron en favor de Cuauhtémoc Cárdenas, fue entonces que el sistema se “calló”, de callar, pues los resultados dejaron de llegar a la Comisión Federal Electoral y dejaron de cantarse. El Centro de Computo del Registro Nacional de Electores a cargo de José Newman suspendió sus actividades debido a fallas técnicas, lo cual acabó con la dudosa credibilidad del proceso electoral, pues al momento de las fallas, el candidato ganador de manera abrumadora era el opositor Cuauhtémoc Cárdenas, entonces representantes de la oposición panista y cardenista descubrieron un banco de datos que seguía generando información en tiempo real, cuando no estaba funcionando las comunicaciones, por ello fueron expulsados del recinto del Centro de Computo.
PANISTAS Y CARDENISTAS CONTRA EL FRAUDE.
Tanto los panistas como los cardenistas consideraron que esto era un método para evitar que se conocieran los resultados y filtrar información falsa, consistente en cantar resultados inconsistentes con las actas, para luego acomodar los paquetes al gusto.
BARTLETT LEAL ….. AL FRAUDE Y A LOS NEOLIBERALES.
Manuel Bartlett actuó con lealtad a Carlos Salinas, pues si bien el primer método fraudulento no funcionó, y si lo hizo fue en favor de Cárdenas por su popularidad con los priistas, en el segundo método que consistió en una base de resultados falsos, puramente calculado electrónicamente en favor del priista, y que luego fueron manipulados los paquetes electorales en los comités distritales, funcionó, aunque todo mundo descubrió el mecanismo de fraude.
Tiempo después, en su libro “Cambio con rumbo” Miguel de la Madrid confesó que fue una estrategia la “caída del sistema” pero fue un mal cálculo dice el expresidente pues esto descalificó a la elección, luego dijo que Manuel Bartlett le informó que “se había perdido todo el altiplano de la República.”   El mismo De la Madrid dijo que le exigió a Alejandro de la Vega que Salinas proclamara la noche del 7 de julio su victoria, pues de no hacerlo lo harían Clouthier y Cárdenas.
BARTLETT DESESPERADO.
Todavía la noche del 8 de julio, Bartlett completamente rebasado decía que la información de los partidos políticos era falsa, pues no se conocían aun los datos oficiales. Tanto Cárdenas como Clouthier anunciaban actos de resistencia civil contra el fraude. El nueve de julio, los tres candidatos opositores Cardenas, Clouthier y Rosario Ibarra afirmaban que el retraso en los resultados electorales: “…es una maniobra para maquillar las cifras del sufragio y forzar un triunfo a favor del PRI”  
En la sesión del 10 de julio se exigió que las sesiones de cómputo fueran públicas, y aunque Bartlett exigió silencio a los medios de comunicación presentes, ante la seguridad de que todo se divulgaría, los medios de comunicación difundieron el reclamo de los partidos políticos y en particular el de Cárdenas. Desesperado Bartlett mandó a su subalterno Fernando Elías Calles a dar informes parciales sin ninguna comprobación, según los cuales Carlos Salinas ganaba la elección al computarse el 70% de los sufragios, reconociendo “que el FDN había triunfado en el Distrito Federal, Estado de México, Michoacán y probablemente Morelos”.
CARLOS SALINAS GANADOR POR DECISIÓN DE MANUEL BARTLETT
En la madrugada del 12 de julio, seis días después de los comicios, la Comisión Federal Electoral dio el resultado oficial, PRI: 9,641,329; FDN: 5,911,113; PAN: 3,267,159 votos y en porcentajes  50.36%, 30.88% y 17.07% respectivamente. Con este resultado impugnado por inconsistente con las actas de la elección en manos de la oposición, Manuel Bartlett Días cometió el más escandaloso fraude en la historia de México, por su magnitud, por el descaro del funcionario y del gobierno federal involucrado y por la confesión a lo largo del tiempo de los involucrados.
SIN RECURSOS LEGALES NI TRIBUNALES, AL COLEGIO ELECTORAL.
Lo siguiente fue llevar las impugnaciones y resultados electorales al Colegio Electoral formado por los diputados con constancia de mayoría, que primero se autocalificaron y luego calificaron la elección presidencial declarándola legal. NO había forma de combatirla pues no existían en esa época recursos legales, ni tribunales electorales y la Suprema Corte de Justicia no podía intervenir en temas electorales. Manuel Bartlett cuadró los datos, aunque falsos, pero estaban dotados de consistencia aritmética, no se podían abrir las urnas que permanecieron guarnecidas hasta el 1992 en que fueron quemadas.
EL PREMIO.
Carlos Salinas correspondió con generosidad a los servicios de mapache prestados por Manuel Bartlett durante la elección presidencial de 1988: A partir del uno de diciembre de 1988 y hasta el 7 de enero de 1992 fue Secretario de Educación Pública, fecha  en que lo impuso  como candidato a Gobernador de Puebla, siendo electo el 8 de noviembre de ese mismo año. Gobernó Puebla bajo la presidencia de los neo liberales Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, del primero de febrero de 1993 al 31 de enero de 1999. En el 2000 fue parte de la lista de Senadores de partido, fungiendo como tal hasta el 30 de junio del 2006, año en que pidió a los priistas votar “utilitariamente” por Andrés Manuel López Obrador.
LOPEZ OBRADOR Y MANUEL BARTLETT.
La relación entre Manuel Bartlett y Andrés Manuel López Obrador inició en 1982 y se mantuvo firme desde ese año, Bartlett protegió a AMLO y la relación nunca decayó, pues incluso en los momento terribles de la candidatura de Salinas y durante los días anteriores a la fecha en que decretó el resultado final, López Obrador lo visitaba con frecuencia como se acredita en los “libros de visita” de la oficina del Secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz.
En 2012 fue candidato Plurinominal “independiente, sin renunciar al PRI” dentro de la Lista del partido del Trabajo a Senador, a instancias de Andrés Manuel López Obrador, período legislativo donde inició sus criticas “nacionalistas y anti liberales”, pues ya le pagaban por hacerlas.
MANUEL BARTLETT, CALUMNIADO.
Al principio mencioné que los éxitos de Manuel Bartlett no son gratuitos, sino merecidos en una sociedad deformada como la nuestra, donde los hombres patriotas y honestos son ignorados y donde sus antagonistas son premiados. Manuel Bartlett esculpió una carrera política de excelencia, modificando sus convicciones conforme cambiaban las circunstancias, pero defendiendo con todo  las trincheras en que combatió a lo largo de su vida.
Ahora en 2018, con el nombramiento como Director de la Comisión Federal de Electricidad que le hiciera su antiguo ahijado político, y ahora su protector, Manuel Bartlett Díaz enfrenta la batalla de su vida, la batalla de su honor, de su buen nombre, pues deberá conocerse su pasado y salir ante el juicio de México como un héroe impoluto o como un exitoso farsante. Juzgue usted.


Por Antonio Limón López 

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