Bienvenido. Eres el visitante No.

LA CRISIS EXISTENCIAL DEL PAN EN BAJA CALIFORNIA.


Acción Nacional renunció a la democracia en Baja California, y por desgracia transmitió ese mal ejemplo a nivel nacional. Ahora sufre las consecuencias de un partido vertical, donde sus militantes no importan ante los dirigentes.
En todos los partidos políticos existen demonios. Algunos son tímidos o tranquilos, pues han sido domesticados por decenios de sumisión, como es el caso de los priistas. Otros, como en el caso de los del PAN, se han acostumbrado a la vara del domador y carecen de los colmillos y garras que en el pasado tuvieron.
Antes de cualquier otra cosa, es necesario conocer al Partido Acción Nacional de Baja California, que debutó en el estado en 1953, con Francisco Cañedo como candidato a Gobernador, y que en 1959, Salvador Rosas Magallón ganó las elecciones en una jornada heroica, donde ahora es víctima de nuestra desmemoria, a pesar de que sufrió el primer gran fraude electoral con el que impusieron a Eligio Esquivel Méndez, del PRI.
Desde 1959, el PAN ganó elecciones limpiamente, mientras el binomio “PRI-Gobierno” se empeñó en cometer fraudes electorales, con la anuencia de los grandes empresarios que fueron, en esa época, cómplices de la antidemocracia. Fue hasta que en 1988, que Cuauhtémoc Cárdenas como candidato del Frente Patriótico Nacional obtuvo una alta votación que rompió el bipartidismo, en que Baja California vivía, en el cual el PAN ganaba las elecciones y se sometía ante el hecho consumado del fraude electoral.
Un año después, en 1989, El PAN y su candidato Ernesto Ruffo Appel ganaron la gubernatura, lo cual no era novedad  pero a diferencia del pasado, fue reconocida en Baja California, y dos de cuatro alcaldías. Con ello, se abrió paso a un período de normalización electoral, que fue cercenado por la imposición de candidatos en el PAN, a la manera priista. A partir del 2009, Felipe Calderón repartió ‘dedazos’ e impuso a sus amigos y leales sin respeto a la historia democrática del partido.
El panismo de Baja California influyó al panismo emergente en toda la república desde 1959 y hasta 1989. Desde Tijuana hasta la península de Yucatán. Por desgracia, su renuncia a la Democracia, y su abjuración a esta fue también un pésimo ejemplo del PAN bajacaliforniano para el panismo nacional.
Así el PAN sufre una crisis existencial. El cacicazgo impuesto por Felipe Calderón durante su presidencia de la República entre 2006 y 2012 fue usurpado por Gustavo Madero, y este sufrió igual traición por Ricardo Anaya, un funcionario menor del Gobierno de Querétaro, que fue cacique, presidente nacional del partido y candidato nacional del PAN a presidente en 2018, quedando en un segundo lugar, lejos del candidato ganador Andrés Manuel López Obrador. Ahora dirige al PAN Marko Cortés, un aguacatero, hacendado y multimillonario gracias al aguacate y a los puestos que el PAN ganó en Michoacán.
Felipe Calderón, ante la imposibilidad de reelegirse, decidió imponer a su esposa Margarita Zavala como candidata a la Presidencia de la República, enfrentó a Anaya y contra quien se le opusiera, pero la aventura terminó con la renuncia de la candidata independiente. Ahora ante la convocatoria del INE quiere formar un partido independiente: “México Libre”, con el dinero del multimillonario Bailleres y otros que le deben grandes favores.
No hay duda, el PAN es ahora es un peso ligero, ni su dirigente, ni sus miembros van a volver al pasado, ahora los panistas son secundarios o de tercera importancia para el país. Lejos están los tiempos en que el PAN era una esperanza, ahora es un enigma, porque no se sabe cuándo irá a terminar, cuando será sepultado, cuándo será su triste final.
Lo mejor que podemos esperar, es un PAN renacido, surgiendo de su pasado tal vez tradicional, tal  vez re-editado, o “refundado” como lo quería Calderón en 2012, pero sin duda intrascendente, porque tuvo su gran oportunidad y la despilfarró de manera ingrata.
Hace unas horas acaba de tomar posesión, Jaime Bonilla quien es el primer gobernador emanado del PRI, ahora MORENA, que recuperará su inversión multimillonaria en los siguientes dos años.

POR ANTONIO LIMÓN LÓPEZ.
@antoniolimon
https://www.pinterest.com.mx/antoniolimon/politica/

¿QUE HABRÍA HECHO EN CULIACAN?.


Uno de los mayores temas a discusión gira en torno al comportamiento poco digno de feliz recomendación por parte del Ejército Mexicano, por parte del Secretario de Seguridad Alfonso Durazo y por parte del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, en relación a los hechos ocurridos el jueves 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa.
Todo ocurrió en medio de una serie de desaciertos verbales, pero que no dan duda a lo que de manera sobresaliente llamó la atención de todo México, que fue un intento de detención de Ovidio Guzmán López hijo de El Chapo Guzmán, y uno de los dirigentes del Cártel de Sinaloa.
Desaciertos que inician con el Presidente de la República, que dijo que fue un intento de "detención debido al cumplimiento de una orden de aprehensión dictada por un Juez de Distrito", y de ahí dijo que ordenó la inmediata libertad del hijo del narcotraficante "debido al riesgo que existía de muertes en Culiacán", Sinaloa, como consecuencia de los actos que estaban escenificando los miembros del Cártel de Sinaloa en la mencionada ciudad, contra ella, contro los propios militares y contra sus familias.
Desaciertos, que incluyen al Secretario de Seguridad Alfonso Durazo quien dijo que "(Ovidio) .. no había sido detenido", y que al gozar de absoluta libertad como cualquier ciudadano fue dejado en libertad, desaciertos en que todavía el Secretario de Seguridad esta ajustando los hechos para salvar su propio pellejo y su aspiración a Gobernador del estado vecino de Sonora. Por desgracia el relajo sigue, pues al menos ocho personas murieron, 16 fueron heridas y 52 reos se escaparon de la cárcel.
Fue necesario un acto de exculpación que se celebró el 21 de octubre en que estuvieron reunidos la Presidencia de México por medio de su consejero jurídico, el Fiscal General de la República y el Presidente mismo, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para concluir en voz del Fiscal General Alejandro Gertz Manero declarando la perfecta inocencia del Presidente de la República, con lo cual se salva momentáneamente el fantasma de la imputación directa contra ese alto encargo, imputación que de todas maneras sigue pendiendo sobre el cuello del Presidente de la República.
Esto por fortuna ha colocado al Presidente de la República en un segundo puesto, pues ha descendido de un zafio cobarde a un idiota mesurado, que optó por una mal menor, la impunidad a un delincuente con orden de aprehensión, a un prófugo que sigue en libertad, en virtud del riesgo que implica su captura para terceros.
La pregunta que me asalta ¿Es qué hubiera hecho en su caso? Algo que en el fondo es sencillo, no habría dejado el ejercicio y cumplimiento de una orden de aprehensión en manos del Ejército, si, es bien sabido que están capacitados para torturar personas, asesinar a lo Rambo a 14 o 15 delincuentes como ocurrió en Tepochica, Municipio de Iguala, Guerrero, el pasado 15 de octubre, pero no están capacitados para detener a un delincuente como Ovidio Guzmán López en la vecina ciudad de Culiacán, Sinaloa.
Ese es el enorme fallo del sexenio de López Obrador, dejar al Ejército Nacional la tarea de gran ejecutor de los fallos otorgados por los jueces federales, despreciar la justicia local y entregar la Federal en manos de personas incapacitadas por su función natural, como el Ejército que debe servir a la defensa de la República ante un agravio internacional.
Así pues, el Ejército no cumple ni la una ni la otra función, pues México depende para su defensa extraterritorial de Estados Unidos, y para su defensa interior de los órganos que debieran hacer cumplir el Estado de Derecho, que se encuentra anulados por la corrupción y por la ineptitud, tal y como ha sido siempre y es ahora. Tampoco hay ninguna garantía sobre la incorruptibilidad del Ejército, que se ha corrompido de lo lindo en el pasado, pero si hay certeza en que los delincuentes cada vez más dominan a México y cada vez es mayor el número de ineptos que nos gobiernan.

Por Antonio Limón López.
@antoniolimon

AMLO: “NO SOY YO, ERES TÚ”


Andrés Manuel López Obrador, a diferencia de sus antecesores sale todos los días a dar la cara a la nación en vivo y en directo, y lo hace con nuevas ideas sobre cualquier tema, aunque la inmensa mayoría de ellas no sean propiamente ideas bien concebidas y maduras, sino meras ocurrencias que nacen sobre la marcha, entre pregunta y pregunta nuestro Presidente dice lo que se le ocurre, o se le viene decir. Es un caso único a nivel mundial pues hasta los dictadores -que ya contaban con radio o televisión- como Fidel Castro, Hugo Chávez o incluso Maduro, no perdían en medio de su largo discurso un centro de ideas que eran la materia de sus alocuciones, con López Obrador eso no existe, cada mañana "enfrenta" a los periodistas y contesta preguntas racionales con respuestas disparatadas, y lo hace sin falta de lunes  a viernes.


Sin embargo, siendo justos hay que reconocer que existe una idea fundamental que invariablemente se hospeda en cada uno de sus discursos, pero oculta entre farragosas lecciones moralinas, consideraciones erróneas de la historia, sobre personajes históricos, literarios  e incluso sobre pensadores de los que habla con el mismo conocimiento que una liebre gallega tendría sobre la Teoría de la relatividad.


Ese núcleo de ideas vivas en el pensamiento obradorista, consisten en un constante argumento negativista: El “Yo no fui” “la culpa es de ellos” “que lo hagan ellos” y este se repite una y otra vez, en especial cuando la sociedad harta necesita explicaciones o quiere soluciones.
Veamos, primero el monstruoso caso de Baja California en que su gran amigo y socio Jaime Bonilla sobornó a la mayoría de diputados panistas, y ahora con el apoyo de los diputados de Morena, violentó el principio democrático de la elección directa, reformando la Constitución de ese sufrido Estado, ampliando el mandato constitucional de Jaime Bonilla con tres años más. Ante esta atrocidad nuestro Presidente se lavó las manos y dijo, “es cosa de ellos, yo no me meto”.


Cuando el desabasto de medicamentos hizo crisis y el Secretario de Salud justificó la pifia diciendo que "los niños con cáncer se pueden brincar el tratamiento", López Obrador exigió responsabilidad, pero no a sus altos e ineptos funcionarios, sino a muestras heroicas enfermeras para que tomaran el primer avión y fueran a donde se encontrara el medicamento y lo trajeran, que entonces su gobierno lo pagaría, lo cual es otra versión del mismo: “No soy yo” pero ahora “son las enfermeras”. Como la misma crisis sigue, acusa a los laboratorios ya que los medicamentos estaban "contaminados de bacterias": “No soy yo, son los laboratorios”.


Ante los asesinatos que siguen en constante incremento, primero dijo "No soy yo, tengo otros datos" pero los datos de López Obrador eran solo fantasías por lo que no le quedó otra opción que la de enfrentar a la delincuencia de manera directa, por lo que López Obrador pidió a las madres de los asesinos que les digan a sus muchachitos: “Ya no mates m´ijo”. Como vemos es lo mismo, no es responsabilidad del gobierno de López Obrador, es responsabilidad de las mamás: “No soy yo, son las mamás”.


Y así podríamos recorrer cada día de su gobierno escuchando: “Fueron ellos porque ya traían un negociazo con el aeropuerto de Texcoco” “No fui yo, fue el resultado de la consulta” “No fui yo, fueron ellos los que eligieron a Yeidkol levantando la mano” “El tren maya, ya lo decidieron los habitantes de la selva” “No fui yo, fueron ellos” “Santa Lucía será, porque ya lo dijeron los expertos”  “No fui yo, fueron ellos” “No se hace el aeropuerto porque lo están saboteando” “No soy yo, es Claudio X González” “No soy yo, son los jueces del Poder Judicial” “Yo no lo estoy proponiendo, son las Fuerzas Armadas que lo decretaron elemento estratégico de la defensa nacional” “No soy yo, es el Ejército”, cuando se cayó la predicción de su gobierno de crecer al menos 4% este año, ni tardo ni perezoso salió indignado: "No es mi gobierno, son las calificadoras" y así marcha su gobierno por una larga ruta de deserciones, cobardías y acusaciones a quienes nada tienen que ver con el origen, ni con la solución a nuestros problemas.


Pero vamos por otras, ante el vandalismo criminal de los anarquistas, López Obrador volvió a su discurso: no fueron ellos, porque “los anarquistas aman a los libros” y al no ser ellos ¿Pues como los voy detener? y en una maroma espectacular concluyó “No son ellos, ni yo, son los conservadores”. Al día siguiente llegó la "Marea verde" financiada desde Estados Unidos, También quemando, grafiteando, insultando, befando a las mujeres policías a las que las gringas impunemente rociaron con gas pimienta. 


Mañana será la manifestación del dos de octubre, con relación a la fecha en que escribo, y López Obrador propuso que no fuera su gobierno, ni su Guardia Nacional, ni la policía maniatada de la señora Shienbaum quienes cumplieran con su obligación de proteger a los capitalinos, a sus negocios, a su vida cotidiana, sino que fuera la sociedad y no el gobierno quienes deberán hacer los “Cordones de la Paz" para contener a los manifestantes y evitar que se comporten como conservadores y acaben con todo lo que puedan, insulten a quien se encuentren, quemen las puertas históricas a su alcance y grafiteen cualquier pared limpia, es decir que López Obrador no va a cumplir con su obligación, esa deja a los vecinos civiles, a nosotros, en carácter de guardias blancas de la ciudad, AMLO por su parte seguirá con: “.. es responsabilidad de ustedes, no mía” “No es responsable mi gobierno, sino ustedes, así que cuiden su pellejo por su propia cuenta” “ No soy yo, son ustedes”


¿Qué sigue, las guardias blancas armadas, salir empistolados y resueltos, cada quien se arma y se defiende, nos rige ahora la Ley de la selva? Entonces dirá nuestro Presidente: “No soy yo, ..... eres tú”









Por Antonio Limón López.




LA GUERRA POR LAS MESAS DIRECTIVAS DE LAS CÁMARAS


Voces de indignación, de coraje, posturas airadas, acusaciones y furia casi al punto de llegar a los golpes, es lo que vimos primero en el Senado donde intentó reelegirse Martí Batres, pero cuya intentona fue sofocada por la pericia y la perfidia de Ricardo Monreal, que de un golpe lo dejó tendido en la lona y no solo a Martí, sino a Yeidkol Polevnsky y al todopoderoso propietario de Morena. Mayor furia se vio en la Cámara de Diputados, donde se propuso reformar la Ley Orgánica, para que pudiera reelegirse Porfirio Muñoz Ledo y la fiesta siguiera en Morena, pues conforme a la todavía vigente Ley esta mesa directiva le corresponde al PAN, quien deberá administrar el presupuesto de 500 diputados de los cuales el PAN solo tiene 81, apenas 20 más que el casi difunto PT.
¿Por qué la lucha por la presidencia de la Mesa Directiva de las cámaras legislativas despierta tantas pasiones, tantas polémicas, tantos insultos, tanto desborde político? ¿Por qué los panistas tan ecuánimes y tan fríos en todos los grandes temas de fondo, ahora se levantan como volcanes en erupción, despidiendo magma en todas direcciones? Pues sí, usted tiene razón, porque en este caso no es cuestión de principios morales o políticos, no es cuestión de ideas, no se trata de defender aquello en lo que cree el pueblo, no, en esta batalla por las mesas directivas esta en juego un presupuesto de miles de millones de pesos, por eso los panistas aquí sí que babean de indignación, aquí sí que están dispuestos a tomar las armas, aquí sí que para ellos es una guerra en serio y no otra farsa. Por esto vale la pena dejar el pellejo en los pasillos de la cámara ¡Por esto sí!. En 2019, el monto del Presupuesto de la Cámara de Diputados ascendió a 6 mil 758 millones de pesos, de los cuales 4 mil 463 millones de pesos son para servicios personales, es decir Dietas y sueldos, por lo que queda para la fiesta y el jolgorio la nada despreciable suma de casi 2 mil 300 millones de pesos, esto suponiendo que el presupuesto del 2020 no crezca. En la Cámara de senadores, con solo 128 senadores, el presupuesto ascendió a la nada despreciable suma de 3 mil 940 millones de pesos, por lo que ustedes podrán apreciar que la fiesta también esta en grande.
Esa es la triste verdad, las ideas, los principios, la moral, la virtud, la ideología, ni las mañaneras, ni los grandes fines políticos valen un cacahuate ante los presupuestos con los que se pueden contratar a novias como funcionarias, a segundos y terceros frentes, comprar artículos de lujo o darse servicios que ya los quisiera Trump, claro que todo esto con la respectiva paridad de género.
Cabe de todo en este arcón del tesoro, hay dinero hasta para champú, para el pedicurista, para viajes a la Conchinchina, para darle trabajo a los amigos desempleados o a sus ninis hijos, para comelitonas en los restaurantes de postín y todo a cargo del Erario y sin que exista el riesgo de otra "Guerra de los pasteles", pues aquí se paga con dinero contante y sonante del Erario nacional, del petróleo, de las remesas, de las maquiladoras y de las hortalizas que cultivan los gringos en nuestros ejidos revolucionarios, y todo se paga con la respectiva tarjeta bancaria. Hay dinero hasta para hacer labor social, para regalar balones y zapatos deportivos y claro dinero para la cauda de parásitos que siguen a cada diputado o senador, hasta que se quedan sin chamba, pero eso sí, no hay dinero para libros, no sea que se contaminen con ideas subversivas los muy asnos.
Así que para el PAN, formado por legiones de vividores, la mayoría ahora hambrientos, los dineritos de esta próxima presidencia de la cámara de diputados suenan a gloria, pero aunque ahora se sirvan con la cuchara grande, estos son tiempos de miseria para el PAN, nada comparado con las épocas de Vicente Fox, de Felipe Calderón o de Enrique Peña, donde las cámaras eran verdaderas cuevas de Alí Babá y no existía límite alguno, en cambio ahora todos estos miles de millones de pesos solo son un mendrugo.

Pero como sea, ¡Por este mendrugo sí que vale la pena pelear a muerte! 

Por Antonio Limón López.

EL PAR DE COMANDANTES BOROLAS


Lo logrado por Andrés Manuel López Obrador es toda una proeza, nació en un hogar evangelista, su padre era el abarrotero del barrio y su madre, una española de segunda generación, dedicada a sus hijos y a su casa, su futuro era el de ser otro Pastor en el sureste amparado por el Instituto Lingüístico de Verano, el brazo misionero de los luteranos traído a México por Plutarco Elías Calles para combatir a la religión católica, o tal vez podría ser un profesor, o en el mejor de los casos un ingeniero, pero nadie hubiera esperado que eligiera una carrera humanista tan poco apreciadas por los evangelistas, pero así fue y con dificultades salió de su casa con una cuantas cosas, su biblia y su fe inquebrantable rumbo a la capital.
Antes de titularse como licenciado en Ciencias Políticas de la UNAM, le llegó la oportunidad de ser el más alto funcionario federal posible en Tabasco, fue nombrado delegado del Instituto Nacional Indigenista. A pesar de que en su casa paterna no había otro libro que la Biblia en su versión Reina Valera y el Nuevo Testamento, el López Obrador de ahora aparece en videos y fotografías rodeado de libros, pero que a juzgar por sus juicios sobre ellos o no los ha leído, o los interpreta con pobreza.
A pesar de una infancia y juventud sin libros ni ejemplos culturales, y con apenas dinero para viajar al Distrito Federal donde vivió en una casa de estudiantes y con la sola y muy pobre educación pública del cuño de López Mateos -Echeverría, López Portillo abrevada en el lumpen intelectual capitalino que es el priismo, y como ya he dicho, a pesar de todo ello y contra todos los vaticinios, AMLO es ahora el Presidente de México y por si eso fuera poco, es dueño, amo y señor del partido con mayor número de adeptos en el país y dueño de las dos cámaras federales y de casi todos los congresos de los estados.
La ironía, cuyo reino es el de la política ha querido caprichosamente que su némesis político sea una persona con mucho mayor cultura libresca, Felipe Calderón Hinojosa, hijo de un abogado que fue fundador del Partido Acción Nacional, de una familia católica practicante, acostumbrado a libros excelentes con los que convivió desde su infancia, y que fue llevado por su padre Don Luís Calderón Vega, un indio purépecha de pura cepa a la Ciudad de México a estudiar la carrera de abogado en la prestigiada y costosa Escuela Libre de Derecho. En el PAN fue recibido con todo tipo de privilegios y dentro del partido recorrió toda su estructura burocrática hasta ser dirigente nacional y en 2006, su candidato a la presidencia de la República.
Dos vidas totalmente distintas, pero ambas abocadas plenamente a la política: Calderón siguió la vía del privilegio en su partido y López Obrador se impuso dentro del PRD, enviando a la lona a Heberto Castillo, a Lázaro Cárdenas y de paso al popular y corrupto panista Diego Fernández de Cevallos. La ironía es que siendo López Obrador de extrema derecha se proclama liberal y de izquierda, con lo cual demuestra que en México las ideologías no van más allá del puro nominalismo formal. Felipe Calderón también sepultó a Santiago Creel y a Vicente Fox, también dejó sentado mediante alianzas con los priistas, la maestra Gordillo, Javier Lozano Alarcón y los Yunes que la ideología le interesaba un cacahuate o algo menos que eso.
Las coincidencias entre ambos abundan, en lo ideológico ambos carecen de ellas, en lo religioso ambos se proclaman, por estrategia guadalupanos, tienen discursos al gusto de un pueblo globero, en suma, coinciden en la farsa. En lo que también coinciden plenamente, es en la manipulación del Ejército y Marina armada para sus fines políticos.
El Ejército mexicano patrulla a México desde que adquirimos en 1821 la independencia, durante el siglo XIX y la primera mitad del Siglo XX descaradamente los militares gobernaban, se sublevaron, asesinaron y se robaban descaradamente lo que fuera, pero sus aficiones favoritas eran la traición y la farsa. A partir de que el embajador Dwight W. Morrow ordenó a Plutarco Elías Calles formar un partido de los revolucionarios para darles por la buena lo que quisieran y evitar que siguieran eternamente en constante revuelta, los militares se calmaron a base de haciendas, cañonazos de cincuenta mil pesos y paladas de oro.
Esa conducta les ganó el aprecio de este pueblo, sobre todo porque los políticos civiles al quedar solos en el escenario se dedicaron a lo mismo que los militares pero sin proclamar planes, ni rebeliones, ni asonadas, pero si a robar, a mentir y a traicionar, es decir a hacer lo mismo que los militares.
Nuestras fuerzas armadas siempre han estado en las carreteras de México, en las calles y han sido la policía política, utilizando figuras de simulación como la Dirección Federal de Seguridad o engrosando las filas de los cuerpos policiacos federales y estatales. Pero fue Felipe Calderón que prometió desde su campaña la "Guerra contra el narcotráfico" y fue él quien se colocó, al menos en la demagogia, en el frente contra la Delincuencia Organizada.
En realidad nunca ocurrió la “Guerra contra el Narcotráfico” prometida, aunque si, el Presidente Calderón ordenó el despliegue en Michoacán que solo se limitó contra los alcaldes panistas por ser en su mayoría leales al entonces Senador Marko Cortés, un aliado de la “Familia Michoacana”, además el ejército hizo labores de patrullaje por todo el país y eventualmente sostuvo enfrentamientos directos con los narcotraficantes por indicaciones de la DEA, pero en general permaneció al margen de la guerra entre los carteles delincuentes, que se asesinaron entre ellos sin que nadie se los impidiera, y si no me creen, lean a Anabel Hernández.
Por la misma razón, por demagogia vil y por sentido de auto conservación AMLO ha centrado su gobierno en torno al ejército, en un entreguismo idéntico al de Felipe Calderón, temeroso de algún golpe para derrocarlo, pero sobre todo aprovechando el prestigio que tiene el ejército entre los mexicanos, y para tener gratos a estos matarifes les ha entregado contratos de obra pública bajo el mismo esquema de la “Estafa Maestra”, donde los militares reciben contratos sin licitar y se reparten el dinero del Erario.
Conforme a su costumbre de hablar como Cantinflas, el 23 de agosto pasado el Presidente López Obrador dijo en Tabasco, respecto a su estrategia contra le Delincuencia Organizada:
 “Calderón declaró la guerra, le pegó un garrotazo a lo tonto al avispero y nos metió en todo esto que estamos padeciendo todavía. No había ni siquiera un plan y en vez de atender las causas, quiso -de manera espectacular- resolver el problema sólo con el uso de la fuerza.
No olvidemos -que esto no se dice- que cuando declara la guerra a la delincuencia organizada va a Michoacán, en Apatzingán, que hay mucho calor, así como en Tabasco, es la Tierra Caliente de Michoacán, y va vestido de militar, se pone un chaleco -que hasta le quedaba grande, parecía el comandante Borolas- y ahí declara la guerra.”
Sin embargo, López Obrador ha cubierto de honores, elogios y prebendas al Ejército Mexicano, ha puesto a la Guardia Nacional (una policía civil) bajo el mando militar con la complicidad de la oposición, demostrando que también él se pone el uniforme militar y que también es otro comandante Borolas. De hecho la Guardia Nacional no ha hecho otra cosa que funciones de auxiliares de la "Border Patrol" conforme a las instrucciones de Donald Trump, y a las funciones decorativas con sus vistosos uniformes, pues no ha impedido ni un solo homicidio en el país.
En esto coinciden tanto Felipe Calderón como Andrés Manuel López Obrador, en su entrega impúdica a las fuerzas armadas, en el desprecio a la sociedad civil que es pisoteada por este par de políticos oportunistas, entreguistas al ejército y también faltos de valor civil. Un par de involuntarios comediantes y comandantes Borolas, sin que con esto pretende desprestigiar al popular cómico de profesión.
Por Antonio Limón López

@antoniolimon

EL RUIDO Y LA SEÑAL CON LÓPEZ OBRADOR



Debemos al genio inglés, entre otras genialidades, los sonetos de Shakespeare y algunos otros inventos como el del radar, que es una máquina que lanza señales sonoras a la atmósfera para que "reboten" contra un objetivo probable y al regreso de esa señal poder identificar al objeto en que rebotó. Los inventores de ese artefacto se inspiraron en el eco que escuchamos de nuestras propias voces en cavernas y cañones, pero sobre todo en el vuelo preciso y rápido de los murciélagos, para los cuales su ceguera absoluta no es impedimento alguno, pero esto supuso un gran reto, el de distinguir la señal de los "ruidos" que producen las aves y máquinas que pudieran confundir a los operadores del radar, gracias al éxito de este invento Inglaterra siguió siendo una "isla", y su ejército en desventaja total al menos podía determinar la presencia y distancia a que se encontraban los aviones nazis, y entonces emitir las señales de alarma para alertar a la población civil. Por fortuna el mariscal Herman Goering que acertó en la importancia del arma aérea, falló de manera total al menospreciar la importancia táctica de los radares ubicados en las costas británicas y no los atacó como debiera.
Lo mismo ocurrió en el mar, donde el sonido viaja mejor y con mayor claridad. Finalmente los barcos aliados pudieron detectar a los submarinos alemanes, gracias al Sonar, que al igual que su hermano el Radar consistía en enviar un sonido generado electrónicamente y esperar el retorno de su eco -distinguiendo la señal del ruido que producen los grandes cardúmenes y las ballenas entre otros animales marinos- para ubicar al submarino enemigo y proceder a destruirlo. Dos inventos claves que lograron que Inglaterra siguiera separada del continente, y que además le permitieron resistir y ganar a la postre, con sus aliados, esa guerra atroz.
En la política opera el mismo principio, alguien envía una señal y espera recibir la respuesta de manera limpia y clara distinguiéndose del ruido ensordecedor que contamina a la política, solo que en el mundo de la política, los protagonistas cambian, ya no es un aparato electrónico el que envía la señal y espera recibir su eco, tampoco es un aeronave o un submarino a quien se espera identificar para agredirlo, no, en el mundo de la política la señal es enviada a los grandes políticos que pueden cambiar un estado de cosas indeseado, en el caso de la sociedad mexicana quienes enviamos esa señal el primero de julio del 2018, la señal fue clara y nítida. México estaba harto de tanta corrupción, de tanta mentira, de tanta dilapidación, México abominaba de los partidos tradicionales, antidemocráticos, propiedad de pandilleros y rateros, estaba harto de tantas mentiras, de tanta simulación de tanto engaño, esa fue la señal que México envió al votar masivamente por Andrés Manuel López Obrador el candidato engrandecido precisamente por sus antagonistas: los pillos vulgares Felipe Calderón, Vicente Fox, Diego Fernández, Enrique Peña Nieto y otros granujas del mismo tipo, pero una vez enviada la señal ¿Qué recibimos a cambio?
Lamento decir que no recibimos la señal esperada, solo recibimos el ruido que genera atronadoramente Andrés Manuel López Obrador, primero ofreciendo perdón a los asesinos de decenas de miles de mexicanos, perdón a ello por sus cruentos y traiciones crímenes, después en el exterior es la trinchera que defiende al dictador Nicolás Maduro, y lo hizo con todo cinismo, pues argumentando la no intervención intervino en favor del tirano, como opositor criticó el uso del ejército como instrumento político contra la sociedad, violentando el mandato constitucional y a la historia misma de México, plagada de militares asesinos y traidores, luego perdonó a Enrique Peña Nieto y a todos los rateros y pillos expresidentes y socios, en el caso Odebrecht sobre el que prometió acciones penales, sigue durmiendo y si bien por otro acto criminal se persigue a Emilio Lozoya Austin, se actuó en ese caso de manera tan inepta, que el gobierno federal le facilitó la fuga.
Nada de la "Estafa Maestra", nada contra los funcionarios de primer nivel que prohijaron actos de corrupción criminal como el socavón del paso exprés y por eso Gerardo Ruíz Esparza sigue con su vida de lujo e impunidad, como también es el caso de Enrique Peña Nieto y toda su corte imperial.
Nada cambió para los partidos políticos que siguen siendo instrumentos de ratería e injusticia contra sus propias militancias y contra el Erario Nacional, eso mismo ocurre en Morena, sigue este gobierno con la ineficiencia proverbial del PRI y del PAN, pero ahora agravada por funcionarios que creen que solo invocando el nombre del Presidente pueden brincarse a la torera todos los requisitos para hacer obra pública, por otra parte los asuntos que resuelve en realidad no los resuelve, sino que opta por abandonarlos, prometió crear una comisión para definir el papel de España en la Conquista y ya olvidó el asunto pero no la demagogia, se acaba de posponer por tercera ocasión la madre de todas las licitaciones de medicamentos, argumentando que "se cayó el sistema", pero presto y veloz rescató al ex maestro del ITAM Pedro Salmerón, que salió huyendo de esa escuela ante graves acusaciones de acoso sexual a sus alumnas y para protegerlo el Presidente lo nombró Director General de Instituto Mexicano de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas, en el caso del enfrentamiento contra las bandas criminales de guachicoleros, prefirió cancelar el uso de las tuberías de gasolina y sustituir su función con camiones cisternas para transportar las gasolinas, lo cual es una derrota total, pues es aceptar nuestra incapacidad para enfrentar a esos delincuentes y a sus socios, y tampoco nadie compurga penas por esos robos multimillonarios de combustible.
En el caso de los desaparecidos, los 43 y de los miles más, nada se ha hecho excepto crear una comisión presidida por el inútil Alejandro Encinas y su corte de voraces presupuestívoros; el ejército ahora enmascarado como Guardia Nacional abandonó la lucha contra la delincuencia para convertirse en la Border Patrol mexicana al servicio de Donald Trump. Y ahora la conducta de nuestro Presidente en materia de la relación con Estados Unidos es de abyecto y tonto sometimiento, e incluso el Presidente López Obrador se refiere a Donald Trump llamándolo su “amigo”. Las conferencias diarias por la mañana, son sesiones de ocurrencias, promesas, grandes dosis de  moralina y exhibición de ignorancia aritmética, histórica, económica, literaria, filosófica y social.
Contra la sobriedad prometida, sigue López Obrador dilapidando nuestro dinero, por ejemplo para 2019 el presupuesto para "chayotes" asciende a 40 mil millones de pesos y sin justificación alguna obsequió para el "desarrollo" de El Salvador 40 millones de dólares. Al ejército lo ha convertido en contratista de obra pública, a pesar de que las fuerzas armadas no tienen facultades para ejecutar obra civil (ni a civiles) y pese al enorme fraude que cometió al construir la barda del aeropuerto de Texcoco. Esto, no es una señal, no es una señal indicativa ni orientadora, solo es ruido, ruido ensordecedor que no aporta nada positivo, que no se corresponde con la señal clara y de buena fe que los mexicanos emitimos el primero de julio del año pasado, para cambiar a México con responsabilidad, justicia, sabiduría y moderación.


Por Antonio Limón López
limonuno@gmail.com

Twitter

Archivo de publicados.