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LA MENTIRA DE ENRIQUE KRAUZE SOBRE 1847.

Enrique Krauze escribió el 12 de febrero, al concluir la “Marcha por la Unidad Nacional” su artículo “La Desunión Nacional”, inspirado en la pobre convocatoria de esa marcha que posiblemente reuniría a escasos cinco mil personas, aunque dicen algunos de los organizadores que llegó a 20 mil asistentes, esto sin descontar policías y periodistas. En todo caso resultó un fracaso, pues la Ciudad de México suele celebrar manifestaciones políticas de 2 millones de personas.
El artículo de Enrique Krauze parte del argumento falso: de que la "desunión" de facciones políticas en 1847 evitó que México no tuviera capacidad para defenderse de la invasión militar de Estados Unidos, y que en ese año se apoderó de todo México. Para Krauze esa "desunión" de 1847 es la misma que le impide a México defenderse hoy, en 2017, de Estados Unidos. 
La comparación krauziana incluso agrega datos históricos sobre la discordia entre las facciones políticas del México de 1847, pero el razonamiento de Krauze es falso, y por lo tanto desorientador. Hay enormes diferencias entre el México de hoy y el de 1847, y entre el Estados Unidos de hoy y el de aquel año. Y para información del intelectual mexicano no estamos en guerra con nadie y menos con Estados Unidos. En cambio existen similitudes graves que Krauze omite mencionar.
Enrique Krauze de manera absurda compara a México sujeto a una invasión que ya llevaba un año, (se había iniciado en 1846) sin contar la previa separación de Texas, con nuestra situación actual que no es de guerra. Además supone que el éxito militar de EEUU sobre las armas mexicanas estribó en que el pueblo de Estados Unidos estaba unido contra México, lo cual no es cierto, Ulyses S. Grant héroe yanki de esa guerra, la consideraba la "más injusta" pero eso no importaba, lo que importaba era que el pueblo norteamericano confiara en su gobierno, lo que importaba era el profesionalismo del Ejército norteamericano, y la eficacia y capacidad de su industria militar, la que lo proveyó de insumos como buques, armas, medicamentos, ropa y alimentos, así como de ingenieros, médicos, capellanes. 
En México nada podía el pueblo contra el ejército invasor, pues era el ejército mexicano a quien correspondía organizar la defensa y que terminó, salvo algunos actos de gran sacrificio y heroísmo real, siendo un fracaso. La diferencia entre los ejércitos combatientes era inmensa, el ejército norteamericano estaba formado por profesionales, bien armados y que acataban órdenes sin incurrir en sedición, todo lo contrario del ejército mexicano cuyos mandos superiores eran vedettes políticas, México carecía de una industria militar respetable, pues el gobierno mexicano no honraba sus compromisos con ningún proveedor, excepto los que eran parte de la corrupción, y los generales mexicanos fueron sediciosos para no exponer su fama de triunfadores, desacataron instrucciones por cobardía, por insubordinación, por ineptitud y también por ausencia de insumos bélicos.

En contraste el pueblo de México se ofrendó en cuanta ocasión hubo, como lo haría el mexicano de hoy en día, pero el pueblo de México era y es un pueblo desarmado, desarmado para que sea incapaz de enfrentarse al corrupto gobierno mexicano. No obstante, ya que capituló la Ciudad de México, los capitalinos hicieron su propia rebelión con las únicas armas con que contaban: cuchillos y machetes y piedras contra el invasor.
Lo que no compara Enrique Krauze es que el México de hoy y el de 1847, son iguales, ambos corruptos, ambos pandilleros, ambos ladrones, ambos facciosos, ambos indignos de confianza, por eso nadie fue a esa marcha convocada por los socios del gobierno.
Otra diferencia grande es que los norteamericanos hicieron la crónica de la guerra con los hechos, y no con fantasías heroicas, como las del historiador Enrique Krauze, que entreteje cuentos chinos y hechos verdaderos, dando como resultado esa versión de nuestra historia, que es en el mejor de los casos ficción patriótica o en el peor, la misma farsa que se repite año tras año.
Es falso decir que quienes se opusieran a la "Marcha por la Unidad Nacional" fueran traidores, des unionistas, separatistas o de izquierda, tampoco es cierto que estemos en guerra con EEUU, y no es con artículos como los de Krauze, que la corrupción se va a terminar en México, y tampoco convertirán a nuestros gobiernos en democráticos, eficientes, honestos y justicieros, así que seguiremos siendo presa fácil de cualquiera y mal ejemplo mundial.....
A menos que cambiemos todo ese México de mentiras por un México de verdades.


Por Antonio Limón López.


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