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EL NOCTURNAL DE AGUILAR CAMIN

Son tiempos de acechanzas, si observamos con atención veremos que desde todos los ángulos se aproximan perversos e interesados, no hay lugar para la buena fe y menos para la ingenuidad. Todos los riesgos, todos los peligros y todos los males, se alinean como astros de un cruel zodiaco sobre el bello Cielo de México, nuestra carta astrológica vaticina nuevos engaños para todos, seguidos por las normales desilusiones y los infaltables escepticismos, hasta concluir con nuestros proverbiales fracasos.
En el mes de mayo la revista Nexos publicó el artículo “Nocturno de la democracia mexicana” de Héctor Aguilar Camín, quien es uno de los pontífices intelectuales del sistema que padece nuestro país. Aguilar Camín, sin duda hombre de letras y además letrado, sigue el camino andado por nuestros poetas Manuel Acuña y Xavier Villaurrutia, por el argentino Oliverio Girondo, y el colombiano José Asunción Silva, al escribir su propio “nocturno”, que son obras dominadas por la tristeza, que invade el ánimo, provocando un estado de meditación melancólica, de insomnio, de remordimientos, dolor, y así todo se opaca y obscurece.
Acierta Aguilar Camín para calificar el momento de México como nocturnal, pero falla en todo lo demás, falla en decir que México es una "democracia", cuando en lugar de democracia tenemos una farsa que simula ser democracia, una falacia que alimenta lobos con piel de oveja o anti demócratas con piel de demócratas. México no es una democracia, es una nación sometida a una pandilla que se oculta bajo el blanco vellocino de los partidos políticos, México no es una democracia, repito, es una farsa que escenifica a una democracia. Es el arca en la que al subir los partidos políticos aparentaron ser animales diferentes entre sí, cuando en realidad son el mismo depredador, que nos sigue enagañando como siempre, y que se propone lo mismo de siempre ... ¡Jodernos!
Claro que los “partidos políticos” necesitan de cantores para sus hazañas imaginarias, de profetas que anuncien el Maná que nos caerá del Cielo por sus brillantes acciones. En una palabra necesita de "intelectuales", que además de hacerla de cantores y profetas propongan nuevas ideas para jodernos mejor. Ese es la finalidad del “Nocturno de la democracia mexicana” de Héctor Aguilar Camín, que como recetario propone una nueva forma para hacernos agujeros en la cabeza, pero preferentemente… en los bolsillos.
Aguilar Camín propone en su nocturnal, poniendo cara de ingenuo, una segunda vuelta electoral, es decir que después de la endemoniada cantidad de dinero que nos esquilman los partidos en una elección, ahora tendremos que sacar más dinero del bolsillo para pagarles una segunda elección denominada “Segunda Vuelta”. Eso implica dinero extra para los partidos, nuevo reclutamiento de funcionarios de casillas y su capacitación, nuevo equipamiento en papelería electoral e insumos, nuevos "pases de charola" por los candidatos a empresarios comprometidos, nuevas licitaciones de obra pública amañadas, millones de despensas, y millones de renovadas promesas de premios y compensaciones a los “colaboradores”.
En la “Democracia” mexicana, recordemoslo siempre,  nada es de gratis, todo tiene un precio. Por eso la Segunda Vuelta significa más embutes a nuestros intelectuales agoreros y prevaricadores. Los costos no son despreciables, sin Segunda Vuelta en 2015, el costo de "nuestra" “democracia” ascendió a más de 50 mil millones de pesos, según datos de Luis Carlos Ugalde en su artículo “Democracia a precio alzado”, Nexos, agosto de 2015. El costo de la elección de este 2016 al menos representó un incremento del 20% sobre la cantidad del 2015, para quedar en 60 mil millones de pesos, a los que se debieran sumar la cantidad no declarada, e ignorada pero que logicamente asciende a  miles de millones de pesos que se entrega en efectivo o en especie a los candidatos para sufragar sus campañas y por desgracia, este dineral que no se pueden detectar.
La “Segunda Vuelta” se supone que le daría gobernabilidad al presidente, cosa que es absolutamente falsa, pues con las cantidades tan formidables que le entrega puntualmente la Secretaría de Hacienda a los partidos, estos le aprueban al Presidente en las cámaras todo, así como todo lo que se le ocurra. 
Además el financiamiento a los partidos también se hace con las dietas y pagos a las cámaras de legisladores locales y federales, a los cabildos y proporcionando chambas a los políticos cesantes, dentro de las secretarías y dependencias federales y estatales, incluyendo a cuerpos parasitados con políticos como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la PGR  y en todos los organos de la administración pública.
Para probar lo anterior baste decir que cada diputado federal, en 2016, dispone de 20 millones de pesos para gastarlos libremente. Otra caso prototipico es el que ocurre en Baja California, donde la Universidad Autónoma de Baja California recibe del Presupuesto de Egresos del Estado  $1,067 millones (En pesos), para 65,323 estudiantes, en tanto que el Congreso del Estado (25 diputados locales) percibe 743 millones. Claro que los diputados no necesitan “Segunda Vuelta” para bailar al son que les toque el presidente y con él, los dirigentes de su partido.
Otro servicio que hace Aguilar Camín al sistema de ratería nacional, es acusar a los gobernadores de dilapidadores y corruptos, esto al mismo tiempo que aplaude a la Federación, que mal cobra y peor distribuya los impuestos. Este es un gran servicio al centralismo, pues el gobierno federal es tan ratero o inepto como cualquier  gobierno de los estados. El centralismo es fuente de ineficacia y de corrupción, otra cosa sería si los estados recaudaran su propio IVA, y su impuesto sobre la Renta, pues con toda seguridad serían más efectivos para cobrarlos que la inepta federación y cuidarían mejor sus ingresos.
Hay que decirlo, México padece del latrocinio por parte de los partidos y de sus agoreros a precio alazado, que son nuestros intelectuales. Esta situación es una proeza criminal del centralismo, y de la farsa democrática en que nos encontramos. La “Segunda Vuelta” es otro anzuelo para atrapar ingenuos y crédulos, para otorgar más poder a los partidos políticos, para enriquecer sus dirigentes, a su líderes y a sus compinches intelectuales. Es obvio que el "nocturnal" de Héctor Aguilar Camín es para nosotros, para este pueblo bendito dotado con grandes dones, generoso pero irresponsablemente ingenuo.

Por Antonio Limón López.
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