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EL MENSAJE POLITICO DE LONDRES 2012



Las Olimpíadas son el templo dedicado al culto del mérito, cada atleta que llegó al estadio olímpico debió lograr su calificación en contiendas previas, y para cada uno de ellos Londres es el último tramo de una competencia de meses o de años, así que para arribar al aeropuerto londinense de Heathrow cada competidor sufrió en duras pruebas eliminatorias. Por este mecanismo de selección deportiva sólo llegaron a los XXX Juegos Olímpicos los más fuertes, los más rápidos, los más diestros, los más seguros y es a ellos a quienes veneraremos por sus proezas a partir del sábado 28 de julio.
Otra cosa muy diferente es la ceremonia de inauguración, en otras épocas era normal el lucimiento personal de los jefes de estado anfitriones, cosa que ahora no ocurrió, para muchos gobiernos fue un fugaz momento de legitimación, cosa que Gran Bretaña no necesita, hasta que la ceremonia de inauguración se convirtió en el escaparate de lo mejor de la cultura de los anfitriones, los norteamericano presentaron los “Jet pack” para honrar a sus éxitos espaciales, los soviéticos dieron una muestra del ballet artístico ruso, pero fue en Pekín que vimos el más formidable despliegue de la cultura milenaria del imperio celeste, su colorido, sus dragones, su circo y su cohetería, la ceremonia fue considerada insuperable y el costo económico fue tan grande, que probablemente ningún otro país pueda igualarlo jamás, al menos los flemáticos ingleses ni siquiera lo intentaron.
A diferencia de las anteriores ceremonias inaugurales, la de Londres es un mensaje político unido a su historia, a su cultura, a su experiencia, a su grandeza, es al mismo tiempo un mensaje sin demagogia, sin pretensiones redentoras, desprovisto de toda tentación milenarista, es un mensaje sin discursos, sin palabras, pero para nadie que haya visto la ceremonia escapa que también es algo muy inglés, algo moderno, realizado con fina ironía y con su gran sentido del humor que es único e inimitable, fue también un formidable acto de justicia a la moderna sociedad inglesa y a su delicada pero firme marcha a través de los tiempos, que la llevaron a transformarse de enormemente cruel y despiadada a una sociedad de personas preocupadas por el resto del mundo. Se permitieron honrar a sus héroes reales como a Sir Winston Churchill al mismo tiempo que a sus héroes míticos como James Bond, se dieron tiempo para reconocer a sus escritores, a sus músicos, a sus personajes literarios, así fuera el siniestro Lord Voldemort o a Peter Pan, a campanita, a Mary Poppins, acaso faltaron “El fantasma de Canterville” de Oscar Wilde, “Alicia en el País de las maravillas” y “El Señor de los anillos”. También faltó el elogio a Sir Walter Raleigh y al Almirante Nelson.
Se dieron tiempo para honrar a la modernidad y al creador del Internet, Tim Berners-Lee quién cual moderno prometeo entregó a la humanidad su inventó y renunció al pago de cualquier tipo de regalías, honraron a las redes sociales y llevaron al estadio un tierno enamoramiento de dos jóvenes que se unen por un….. Iphone! La ceremonia enhebró el pasado remoto de Gales, Inglaterra, Irlanda del Norte y de Escocia que conforman a la Gran Bretaña, país de fantasía, de criminales históricos, de médicos, de científicos, de escritores, de inventores, de músicos, de hombres crueles, de mujeres valientes y heroínas eternas, de guerreros y de constructores de la paz, pero también de quienes ahora comprenden y a ello dedicaron la parte central de la ceremonia, son el gran patrimonio de la humanidad, nuestros niños, niños felices y triunfadores, niños enfermos, niños, niños .. niños.
El mensaje político es el de la igualdad de todos, sin importar los rasgos faciales o los orígenes culturales, donde cada país que compite se convierte en un pétalo y luego en parte de un pebetero común en los que arde el fuego milenario del monte Olimpo, es un mensaje de justicia social donde los obreros, mujeres y niños víctimas de la Revolución industrial logran vencer al capitalismo feroz, para convertir a las islas en la patria de la seguridad social, de los derechos de los trabajadores, del cobro severo a los grandes empresarios que son admirados por su tenacidad, inventiva y creatividad. Por último la suma de igualdad, de reconocimiento a la dignidad de cada cual, tiene su cumbre en la Democracia, precisamente donde cada uno vale igual que los demás, donde cada uno merece volar por sus propias alas, donde todos deciden el destino de si mismos y de todos y donde no existe nadie cuyo existencia pese más que la de los demás y donde el mérito es el que hace la diferencia.
Los juegos olímpicos fueron instituidos por los helenos para gloria de los dioses, los juegos olímpicos de hoy son para recordarnos nuestra grandeza y nuestra insignificancia, la enormidad de las tareas que hay que cumplir y la posibilidad de hacerlas, al término de la segunda guerra mundial Gran Bretaña y Europa estaban devastadas, ahora son superpotencias en justicia, igualdad y democracia, con ello nos dan una lección a quienes practicamos la soberbia de un egoísmo ramplón, degradante, forjador de injusticias, de mentiras, de desigualdad y de suplantación antidemocrática, así que gracias Londres, gracias por ser mensaje, ejemplo y faro luminoso... por distante que de México te encuentres.

Por Antonio Limón López
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