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VOTO EN BLANCO

¿Como ejercerlo?Es muy sencillo, consiste en acudir como todo ciudadano respetuoso de las leyes y  deseoso de mejores tiempos democráticos a la casilla, llevando la credencial de elector, comparecer ante sus funcionarios con toda formalidad, verificar tú presencia en el padrón, recibir las boletas electorales y confirmar que ninguno de los candidatos o partidos representa tu anhelo democrático, confirmar que ninguna te satisface, que ninguno te representa, que eres ajeno a ellos y que al mismo tiempo estás consciente de que quieren utilizarte, que te quieren engañar y entonces de manera soberana, digna, democrática y cívica decides tratarlos como se merecen, anulando tú voto, tachandolo de punta a punta o escribiendo a todo lo ancho de la boleta tu personal mensaje para los candidatos o para sus partidos. Es muy sencillo.


¿Que es lo difícil?
Desprendernos de la creencia que como demócrata hemos tenido toda la vida, puesto que luchamos por la Democracia desde que tuvimos uso de nuestra ciudadanía,  porque creemos en el sistema de partidos políticos, porque pensamos que cada partido representa una ideología y que por ende uno de ellos nos representa mejor, porque sentimos que hemos avanzado a pesar de todo y a pesar de todas las dificultades, porque creemos en un México mejor y suponemos que solo es posible con partidos políticos, con ideologías que se debatan en las cámaras, en las urnas, porque creemos y porque nos alienta la buena fe, la voluntad de resolver civilizadamente nuestras diferencias y hacerlas mínimas, vamos pues, nos resulta difícil votar en blanco porque sentimos que nos traicionamos a nosotros mismos, a lo que hemos sido, a lo que queremos ser. Eso es muy difícil.



¿Porqué?

Sin embargo una serie de cosas muy graves ocurrieron y esto de manera insospechada: por una parte (1) los partidos políticos se convirtieron en gigantescos entes burocráticos sostenidos con miles de millones de pesos de nuestros impuestos, luego (2) los dirigentes nacionales tuvieron libertad para gastar el dinero en lo que quisieran, miles de millones de pesos, otorgándose impunidad pues entre ellos disponen del poder para poner y remover a los contadores y fiscalizadores de la república, concretándose a pagar las multas directas del IFE, pero sin rendir cuentas claras a nadie. Después (3) los partidos políticos centralizaron todo el poder de decisión en los comités ejecutivos nacionales radicados en el Distrito Federal, entonces los partidos en la “provincia” perdieron toda autonomía, toda vida propia, para convertirse en simples cajas de resonancia de las instrucciones de la capital, hasta el punto que cuando algún dirigente local pide explicaciones o discrepa de los dirigentes nacionales son destituidos vergonzosamente y sin defensa, pues los partidos están protegidos para tomar sus “decisiones internas” por añadidura (4) el poder de las dirigencias partidistas se volvió inmenso con las facultades constitucionales que tienen los dirigentes para imponer candidatos “designados” o por “dedazo” a todos los puestos de elección, desde un regidor hasta el Presidente de la República, con lo cual cosechan el servilismo de quienes quieren ser candidatos por los distritos y gobiernos de antemano ganados.


¿Y mis candidatos?

Así que la boleta que el presidente de la casilla pone en nuestras manos, contiene el nombre de candidatos designados a dedazos, de viles imposiciones, donde los candidatos son serviles a la dirigencia del partido que los impuso, tomando en cuenta su lealtad así como su escasa o nula dignidad, su presteza para seguir las indicaciones bien sea como un dócil borrego o como un fiel perro, pero en ningún caso le deben la candidatura a nadie más que a sus amigos, los lideres que lo colocaron en la candidatura "amarrada", así que el pueblo o sus camaradas de partido los tiene sin cuidado, ya que si son candidatos por un distrito ganado o para un cargo asegurado, en nada tiene que ver el pueblo mas que para que vaya a votar y no discierna nada sobre el papel que juega, de ignorante y feliz víctima. Es increíble pero existen millones que no se dan cuenta de la farsa en que se han convertido los procesos internos de los partidos políticos, pero mayor indignidad es la de los que saben lo que ocurre y sin embargo se someten, esperando que algún día les reconozcan su servilidad y los eleven al rango de candidatos por un puesto amarrado.



¿Y mi ideología?

El asunto de la ideología ya no tiene sustento alguno, carece de importancia, todo lo acuerdan los negociadores teniendo como finalidad, un mejor reparto de candidaturas y privilegios a los militantes que les son leales y que les garanticen su reelección o al menos que la pandilla a la que pertenezca siga disfrutando del poder. Ningún tema les importa, excepto el dinero, los privilegios y el reparto del poder, son dirigentes pragmáticos, acomodaticios y farsantes, por eso temen a su único enemigo verdadero, el desprecio del elector, temen al Voto en Blanco pero no a la abstención pues al contrario esta legitima: "NO votan porque están conformes" -dicen- y por eso cada vez inventan nuevos medios para atraer al abstencionista con unos pesos, o despensas o vales, saben que el abstencionista vende su voto, en cambio lo peor para estos partidos de facinerosos es el Voto en Blanco, pues es el voto insobornable, el medio directo que los desaprueba, que los acusa, que los imputa y que los rechaza, es el voto vertido de manera respetuosa y democrática, de ciudadanos verdaderos, la crema de la ciudadanía, que acuden al proceso guiados por su ética civil y que anulan el voto concientemente, eso es superioridad cívica, grandeza, madurez.



Entonces...

Es un imperativo moral de primer orden votar en blanco en las elecciones siguientes, pues los partidos políticos son reducto de delincuentes protegidos por un sistema subvertido en antidemocratico por nuestra buena fe y por la malicia de los dirigentes nacionales de todos los partidos políticos, que aparentan ser diferentes utilizando logos y colores diversos, pero que en realidad están hemanados por la misma ideología: la ratería, la rapiña, el antipatriotismo, la antidemocracia y la farsa grotesca que a diario practican. Debemos superar el 15% de la votación total de la elección de que se trate, entonces seremos una de las tres mayorías políticas y sin embutes, ni chambas, ni dádivas, ni apoyos, ni dinero del erario, seremos los únicos insumisos al sistema de pandillas políticas que priva, tendremos también un alto compromiso con México y estaremos obligados a organizamos para extirparlos del poder y dejarlos atrás como otra página negra de nuestra historia.


Por Antonio Limón López.
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