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Democracia ¿donde estás?

Los primeros pasos de la elección del 2009, están dejando una huella oprobiosa, la que se percibe con claridad cuando se contrasta con los nocivos efectos de la cuestionada elección del 2006, en que los candidatos Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador obtuvieron una votación tan pareja, que la diferencia quedó reducida a un magro puñado de votos, unos cuantos miles, lo que no fue suficiente para calmar los animos y por el contrario estimuló la denuncia de un gigantesco fraude electoral, otro más en nuestra historia de concupiscencia política, que ahora formuló López Obrador, en realidad de manera injustificada, pero que sigue sosteniendo a pie juntillas y millones con él.


En eso consiste el éxito de la denuncia de Andrés Manuel López Obrador, en que desde que nos proclamamos república democrática, hemos simulado cumplir con un estándar democrático sin cumplirlo en la realidad. Desde el siglo XIX nos ingeniamos todo tipo de justificaciones para posponer o de plano defraudar, de mil maneras, a nuestra falazmente proclamada democracia mexicana, por ello se justifica la duda en una elección tan competida, pero democrática como la del 2006, razón por la cual Felipe Calderón y sus partidarios tienen la obligación ineludible de abonar con una conducta impoluta, a todo lo que contribuya a enaltecer y hacer resplandecer nuestra naciente democracia, sin embargo de manera inesperada y hasta suicida Calderón como señor y capitán del gobernante Partido Acción Nacional, optó por subirse al viejo bergantín del antidemocrático “dedazo”.

Quiere el Presidente de México que la imposición de candidatos en más de doscientos distrito electorales de mayoría y en los doscientos de representación proporcional, sea considerado como un acto interno del PAN y por ende, que pase desapercibido ante aquellos que confían en el afianzamiento de una supuesta democracia, que se erigió en 2006 a contrapelo de una tradición autoritaria, sin embargo esto es simplemente imposible. Es admirable la forma sorpresiva y traicionera con la que ha actuado en lo que va del presente año, en primer lugar omitió lanzar convocatorias en casi doscientos distritos de mayoría, con lo cual deja a su partido en aparente imposibilidad de lanzar candidatos, sin embargo con ello produce de manera artificial, las condiciones legales que le permitirán inscribir a los candidatos que se designen por un comité de paleros.

En el fondo la maniobra a pesar de ser atrevida, ya que hasta la fecha el PAN llevaba una vida democrática, civilizada y saludable, es una maquinación burdamente legaloide, como lo fue la presidencia de Pedro Lascurain para justificar el acceso a la Presidencia de Mexico de Victoriano Huerta, mejor recordado como el “chacal” por su aprecio a los crímenes viles y a las apariencias de legalidad. Nada tiene un simil tan cercano a la anterior argucia, sin sangre de por medio por fortuna, como la maniobra que los personeros del presidente organizaron desde el Comité Ejecutivo Nacional del PAN para imponer candidatos sin convenciones democráticas, sin otorgar el derecho a elegir a sus candidatos a los panistas humildes y sencillos que llevaban una vida de honradez y de altivez ciudadana, hoy sin embargo tenemos que apurar el trago amargo de un caliz que nos obliga a beber no el verdugo sin luces y sin principios, sino el líder de la democracia mexicana, convertido en émulo de Plutarco Elías Calles, el triste inventor del PRI y del dedazo.
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