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¿POR QUÉ PERDIÓ EL DEBATE JAVIER CORRAL?

Ya nadie discute que Javier Corral perdió el debate con Ricardo Anaya. Todos vimos como el juvenil Anaya le propinó una contundente golpiza dialéctica al conocedor, experimentado y hábil polemista Javier Corral Jurado. Ahora lo que despierta el interés público es ¿Cómo fue posible eso? ¿Cómo pudo ocurrir semejante cosa? En primer lugar esto no es una competencia deportiva, donde el veterano campeón deberá perder con el joven contendiente porque este será más fuerte, resistente y rápido, sin embargo en este caso no es una competencia atlética, sino un debate ¡Sí, un debate! donde siempre el más sabio, el más experimentado y el mejor conocedor de las trampas y trucos de la retórica deberá vencer, aplastar y arrastrar a cualquier oponente inferior, precisamente como en este caso en que el contendiente carece de la experiencia y sapiencia necesaria para vencer. 
Claro que como en el boxeo, en ocasiones el experimentado y mejor dotado puede perder, y en muchas ocasiones le conviene perder, acaso porque exista un premio mayor en las casas de apuesta que en la bolsa para el ganador, acaso porque perdiendo consigue a un mejor promotor que si bien no lo lleve al campeonato, si lo lleve a engrosar su cuenta corriente. Es posible que el mejor pierda, porque el enfrentamiento es una farsa para hacerse con una ganancia que el aficionado desconoce. Este es precisamente el caso en que el tramposo Javier Corral y su patiño Ricardo Anaya, nos insultan con una pelea arreglada. 
Javier Corral es experto en el arte de caer siempre de pie, para asegurar candidaturas pluris, de partido y de primera minoría, es decir experto en el arte de ganar perdiendo. Preciso que para ser pluri no hay que ganar, ni para ser senador de partido, y que para ser senador de primera minoría lo único que hay que hacer es perder. Javier Corral durante veinticinco años ha cultivado el arte de vivir del cuento, de la derrota, de la ausencia de victoria, para así ser diputado, luego senador, luego diputado, candidato perdedor y de nuevo senador. Javier Corral es el rey de las pluris como atinadamente lo llamó Juan Ignacio Zavala cuando Corral acusó de cobarde a Felipe Caldero, ya que en ese momento insultar a Calderón era lo que le convenía.
Javier Corral que es un calculador experto, sabe que no le puede ganar a la mafia de Gustavo Madero, y que aun ganando el debate aplastantemente, perdería la elección interna para presidente del PAN, Corral Jurado sabía como todos en este mundo que Madero y sus compinches, entre ellos el títere Ricardo Anaya, es invencible dentro del actual PAN, en otro tiempo un partido de personas que se guiaban por su conciencia, su buena fe y lo hacían en libertad, pero que ahora, es un partido de lamesuelas y avariciosos, sin conciencia y dispuestos a escupir sobre la memoria de sus padres a condición de asegurar una diputación pluri o una senaduría de minoría o de partido, que es lo que busca el astuto Javier Corral.
Por eso Javier Corral "perdió" con Ricardo Anaya, porque fue un debate “arreglado”, en el cual Javier Corral dio golpes suaves y no reviró a cuanto golpe recibió. Claro que también su candidatura fue arreglada, no era digno que Gustavo Madero impusiera sin oposición alguna al monigote de Ricardo Anaya, necesitaban un contendiente “creíble” y ese fue el experto en marrullerías, engaña idiotas y mosquita muerta de Javier Corral Jurado. 
Pero entonces ¿Cuál es el premio para este tramposo? Obvio, seguir de sanguijuela como hasta ahora, su premio será ser candidato pluri a diputado en 2018, una vez que abandone por un período el senado y entonces con el apoyo de Gustavo Madero y su robotito Ricardo Anaya, Corral será diputado, y en 2021 será otra vez diputado pluri, pero de reelección, porque para eso servirá la reelección .... para perpetuar alimañas. 
Por eso "perdió" Javier Corral Jurado el debate. Cabe aclarar que es falso, totalmente falso, que Corral sea calderonista o lopezobradorista, él simplemente es "corralista", "yo-yo", rastrillo, "nomaspacá" y "parásito" como casi todos aspiran a serlo en el partido fundado por idealistas, entre ellos Manuel Gómez Morín, y que ahora es un reducto, en su mayor parte, de lacras, malvivientes, farsantes,  mosquitas muertas y de bobos e ingenuos.
 Por Antonio Limón López
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