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LA VICTORIA DE JAVIER CORRAL

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a la “victoria” como la “Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid.” De lo que debemos concluir que la victoria existe cuando 1.- Se consigue superar a un adversario 2.- Dentro de una confrontación ¿Pero qué decir de esas victorias en que el adversario no existe fuera de uno mismo o cuando se obtiene sobre el resto del mundo? ¿Fue, por ejemplo, una victoria la de Louis Pasteur el inventar la vacuna contra la rabia, si nadie más la imaginaba siquiera? ¿O la de Colón al descubrir una ruta a nuevas tierras al oeste de Europa?
La participación de Javier Corral como candidato "patiño" en la “elección” interna del PAN del 2015, constituye la mayor de sus muchas victorias, primero sobre sí mismo al superar sus propios éxitos anteriores, y segundo, sobre todos nosotros a quienes engañó y utilizó para simular una confrontación, y con esa derrota seguir cosechando diputaciones plurinominales, y senadurías de partido y primera minoría más lo que venga. 
No es fácil estar siempre presente en el corazón de los dirigentes en turno, pues son ellos los que deciden el presente y futuro de los políticos por importantes que parezcan. Recordemos al Jefe Diego Fernádez de Cevallos que de ser un parlamentario imprescindible, fue descartado totalmente por Felipe Calderón, quien lo detestaba por talentoso, y ahora nadie se acuerda, ni da un centavo por el futuro político del ilustre barbón.
Contra el caso excepcional de Diego Fernández de Cevallos, encontramos a miles los tipejos y tipas que han desfilado por las cámaras de diputados y senadores cobrando percepciones de fantasía para escenificar la farsa de representar al pueblo y que han llegado a esos recintos gracias a las listas plurinominales, y a la selección de candidatos a puerta cerrada del CEN de cualquier partido. 
Quienes han repetido, han demostrado cualidades cortesanas extraordinarias, servilidad absoluta y lacayuna obediencia a sus jefes de partido, y esto no es fácil cuando compites contra miles de arrastrados y cortesanos, pero todavía es mas dificil repetir por segunda, tercera, cuarta o quinta ocasión, eso es algo que solo logra la crema y la nata de la elite de lamesuelas mexicanos. 
Si duda usted de lo que digo, vea la lista de los reyes y reinas de las pluris:   Arely Madrid Tovilla, Alberto Anaya Gutiérrez, Eloy Cantú Segovia,  Carlos Aceves y del Olmo, María Beatriz Zavala Peniche, José González Morfín, Ricardo Monreal Ávila, Jesús Murillo Karam, Francisco Agustín Arroyo Vieyra, entre otros como Ricardo García Cervantes, Luisa María Calderón Hinojosa, Javier Lozano, Roberto Gil, Manlio Fabio Beltrones Rivera y Gustavo Madero que saltan alegremente de diputados a senadores y de estos a aquellos sin verguenza alguna y sin ganar ninguna elección.
Es precisamente en esta categoría, la de quienes repiten "pluris" y que por su abnegado arrastramiento logran una senaduría de partido o de primera minoría, donde destaca sin par nuestro héroe Javier Corral Jurado, quien gracias a sus cualidades bellacas y a su apego interesado a Luís H. Álvarez, ha logrado, sin ganar un solo voto, ser diputado "pluri" y senador de primera minoría sin cesar.
En 2012 ya siendo senador, y viendo que Felipe Calderón era ya un derrotado, Javier Corral lo calificó de “cobarde”, esperando ganarse la simpatía de Gustavo Madero. Con eso Corral perdió el apoyo del calderonista Luís H. Álvarez y quedó a la deriva y sin pandilla política, pues tanto los calderonistas como los maderistas lo repudiaron. Gustavo Madero no se dejó convencer por el insulto que Corral le endilgó a Calderón, ya que es todavía más astuto y desconfiado que Felipe Calderón.
Desde ese 2012 Javier Corral fue quedandose solo, sabía el astuto y calculador chihuahuense que si no lograba hacer algo para ganarse el apoyo de Gustavo Madero terminaría por correr la misma suerte de Diego Fernández y de Margarita Zavala, y que si para el 2018 no quedaba en la lista plurinominal, tendría que ponerse a trabajar, por lo que ante tan triste panorama aguzó sus sentidos y sacó a lo peor de si mismo para ganarse la voluntad de Gustavo Madero. 
Cuando ya todo mundo daba por muerto a Javier Corral para el 2018, este concibió una jugada de arrastrado magistral, al convencer a Gustavo Madero que Ricardo Anaya necesitaba un contrincante creíble ante los medios de comunicación y ante ciertos miembros del PAN, y que la persona mas apropiada para escenificar ese numerito sería el propio Javier Corral. 
La oferta de Javier Corral a Gustavo Madero cayó en el momento propicio, si bien bajo ninguna circunstancia podía perder Ricardo Anaya, por tener bien amarradas todas las conveniencias de la cúpula panista y de sus secuaces en los estados, una victoria sin oposición sería cruelmente criticada por la opinión pública nacional. La idea era fenómenal, Javier Corral como candidato opositor no ganaría, pero permitiría simular una elección democrática y hasta competida ¿Y a cambio de qué? Pues obvio, a cambio de una diputación plurinominal para el 2018. 
Esa es la verdad escondida atrás de la historia oficial. En el camino de su "candidatura opositoria" Javier Corral convocó a la “Rebelión de las bases” ¿Cuáles bases, si el PAN es una recua dócil y bien apacentada?. A la bien calculada aventura de Javier Corral se le sumaron los pocos calderonistas que ya pasaron de dar pena a dar vergüenza, ahora mermados todavía más por las deserciones de los cobardes y convenencieros que se pasaron descaradamente al bando maderistas, entre ellos los sobrinos políticos de Calderón, y solo los panistas ingenuos hicieron campaña en favor de este vividor.
Finalmente el resultado aplastante se hizo presente, Ricardo Anaya barrió con el 81.91% de los votos, con una asistencia del 50% de los empadronados y en un escenario de acarreo masivo de damnificados neo panistas. Sin embargo, para Javier Corral  Jurado esta derrota es su más importante victoria, superó a toda su abyecta carrera de arrastrado y gracias a ella logró hacerle un “favor” a la dúo Gustavo Madero y Ricardo Anaya, con lo que aseguró una diputación plurinominal en 2018 y para entonces, podrá arrastrase de la manera que entonces mas le convenga, para asegurar otra diputación pluri de reelección y luego otra senaduría en el 2024. 
Es una victoria que lo supera como cortesano y rey de las pluris, es además una victoria sobre el resto de la sociedad que se creyó el cuento ese de la “Rebelión de las bases”, y quienes creyeron ingenuamente que su candidatura fuera una tentiva de cambio y no una vil farsa para continuar con lo mismo.

Por Antonio Limón López.
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