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La madre de nuestros males


Alguna vez todos los mexicanos, y esto quiere decir que sin excepción, nos hemos preguntado en medio de un profundo desasosiego ¿Cuál es el mayor mal nacional, cuál es la más insidiosa de todas nuestras debilidades, cuál nuestro peor defecto? ¿Cuál será nuestra mayor perversión o deformidad social? ¡Si! Por duros de entrañas o de sesera que seamos o por afortunados en la ruleta de la vida, todos nos hemos hecho esa pregunta al menos en una ocasión, otros nos la hacemos con frecuencia y seguramente habrá mexicanos sensibles y piadosos que la re formulen a diario.
Todos los días, cuando leo la sección editorial de los diarios o cuando escucho a nuestros políticos más ilustres proponer o justificar leyes o reformas, superficiales o estructurales, siento que sus palabras me dicen, a mí y a cualquiera que los lea o escuche, que van a resolver alguno de nuestros grandes problemas nacionales, sea el de la educación, el de la distribución de la riqueza, el de las  oportunidades para los necesitados, el de justicia para los ultrajados,  y así en un infinito  etcétera.
Estoy seguro que usted también ha escuchado, a linajudos caballeros y a señoras distinguidísimas exponer grandes soluciones para nuestros grandes males, los que son economistas coinciden al dejar en claro que el gran problema nacional es económico y que un par de ajustes, que por casualidad traen en la chistera, bastarán para poner a México y a nosotros en Jauja; Cuando son priistas o panistas o perredistas, argumentan sin que les tiemble la voz, que con votarlos a ellos todo será color de rosa; Cuándo son funcionarios dirán que con mayores facultades para ellos o para su jefe será suficiente, los ministros de la Suprema Corte pedirán mas dinero y plazas para sus protegidos; No solo es cuestión de funcionarios, los líderes de los comerciantes pedirán que les quiten de encima todos los trámites engorrosos, los automovilistas se conformarán con que se construya tal o cual vialidad o quiten tal o cual regla de tránsito o no se cobre la tenencia, cuando son intelectuales pedirán mayores presupuestos para el Sistema Nacional de Investigadores, para las amas de casa el mal está en los altos precios de todo, cuando son obreros la solución será que suba el salario, cuando se les pregunta a los reos pedirán buenos jueces y prisiones al menos soportables, cuando se les pregunte a los intelectuales snobs y exitosos pedirán que se legalicen las drogas y nuestros indígenas se conformarán con que les quiten de encima a los policías municipales, estatales y federales, para los narcos el problema mayor es la protección que las autoridades brindan a sus competidores. El mexicano cuando es ciudadano y elector pedirá que desaparezcan los partidos políticos, pero cuando se nos pregunta a cada uno de nosotros por el mayor mal de todos, no aquel que nos aqueja en lo particular, sino aquel que a todos nos lacera a todos, gritamos a coro nuestra respuesta: La corrupción.
Sin embargo es falso que el mayor de todos nuestros males sea la corrupción, simplemente es un mal entre todoslosdemás, un mal muy grave, pero no el mayor mal nacional, no es el mal de males, ni la madre de todos los males, ni el mal que realmente nos tiene en el pozo. El gran mal que padecemos y que produce a todos los demás, el mal que es padre de todos los males, que es la madre que pare a todos los demás es la simulación, la gesticulación. Por alguna maldición milenaria, los mexicanos desarrollamos este perverso mal, que seguramente ha inoculado a  otras sociedades del mundo, pero en México a diferencia del resto del planeta la simulación es la reina de los males, el mal primitivo, el mal primigenio del cual se derivan todos los restantes males endémicos.
Claro que los mexicanos simulamos casi por naturaleza, no me refiero a la simulación personal -esa con la que educamos a nuestros hijos y con la que vivimos en familia y con el círculo afectivo más cercano- esa la dejaremos para nuestra conciencia, solo nos concretaremos a la simulación de orden político, esa que practicamos cuando se trata de nuestras instituciones, esa que brilla en las cámaras de nuestras legislaturas y de nuestros tribunales, esa que practica cada mexicano cuando se dirige a la nación o a su cabildo, esa que resplandece en el seno de nuestros partidos políticos, esa que llena de contenido a los debates sobre los grandes temas nacionales, esa por la que aplaudimos a sabiendas de que aplaudimos una farsa, esa que se sublima en cada frase de nuestros economistas a sueldo o de cualquier dirigente o líder, esa misma que está en el centro de cualquier creación política nacional o la adaptación de cualquiera del exterior, esa que preside en cualquier sindicato sea de trabajadores o de patrones, esa que es el lugar común que permite a pandilleros apropiarse de las universidades públicas.
Simulamos desde que pretendimos ser una república que en realidad nunca hemos sido, simulamos cuando pretendimos ser además de república una federación, cuando en México reina el centralismo, desde que pretendimos ser una democracia sin serlo, cuando declaramos la separación de poderes que se encuentran en manos de lacayos, cuando adoptamos leyes de otros países pero para aclimatarlas las deformamos y degradamos, cuando somos candil de la calle con posturas que no practicamos dentro de México, cuando simulamos valores sociales y políticos que despreciamos y no existe oficio o profesión que escape a esta simulación generalizada, los contratistas que simulan ganar concursos públicos, los funcionarios que simulan equidad al resolver, los economistas que no creen en lo que proponen, ni los jefes policiacos, ni los legisladores, ni nuestros gobernadores creen en sus discrusos, ni nuestros intelectuales son veraces y en todos los casos, por desgracia, los candidato simulan sistemáticamente y los electores aceptamos esa comedia electoral de cada tres o seis años.
La simulación engrasa mejor que la corrupción los ejes de nuestra carreta política, mueve mejor a los partidos, a los grandes medios de comunicación, a los funcionarios públicos desde los más modestos, hasta los que viven en la cumbre, la simulación se practica impunemente en cualquier pacto político, simula poderes legítimos que carecen de legitimidad, simulan a una democracia que no existe, a un federalismo de membrete, a una realidad que es simple ficción. En cuanto a lo real como el petróleo, el mayor recurso natural de que ha disfrutado la humanidad y que tuvimos en abundancia los mexicanos, la cosa fue y es dilapidarlo hasta que se acabe, vendiéndolo a precio de rebatinga mientras simulamos un debate sobre él, en cuanto a lo real que somos los más de 130 millones de mexicanos de carne y hueso, el asunto es que aguantemos hasta donde podamos, para que al final una minoría sobreviva con los vestigios que queden esparcidos.
No hay mal peor, ni más perverso que  la simulación, porque no proviene de afuera, sino de adentro de nosotros mismos, no de ese “nosotros” colectivo, sino de cada uno de nosotros como individuos, como personas. Los males sociales son el reflejo de nuestros males individuales, no podemos esperar, en general, tener políticos o gobernantes mejores que nosotros, tampoco debemos suponer que nuestros dirigentes estan infectados de un mal que exclusivamente los afecta a ellos y no a nosotros, por lo que para combatir a la simulación, a nuestra simulación, es una tarea personalísima, frente a nosotros queda solamente seguir simulando o .. dejar de hacerlo.
Por Antonio Limón López

¿JORGE HANK RHON CONTRA ENRIQUE PEÑA NIETO?


Seguramente que Enrique Peña Nieto al dejar fuera de la candidatura a gobernador del Estado de Baja California a Jorge Hank Rhon, calculó que este como buen priista e hijo de Carlos Hank González -uno de los priistas más acendrados- se sometería tranquilamente a su decisión, a fin de cuentas el PRI es una herramienta del dueño de ese ...“partido” que de ordinario, es el presidente de la república.
En un primer momento, Jorge Hank Rhon pareció aceptar la designación como candidato en favor de su rival Fernando Castro Trenti, incluso publicó en su página de Facebook una frase en la mejor tradición "hankista": “Un buen político debe ser paciente, comprensivo y respetuoso.” Y agregó ese mismo 5 de febrero una segundo párrafo: “Lo más importante es tener un proyecto de unidad, que asegure una Baja California comprometida con su gente.” Todo parecía consumado, todo indicaba que el poderoso empresarios nacido en Toluca y avecindado en Tijuana desde los años ochenta, aceptaría el dedazo presidencial.
Los miles de seguidores del “Ingeniero” (Jorge Hank) reaccionaron durante dos días al menos manifestándose en las calles al grito de “Hank, hank!!”, en el fondo eran simpatizantes personales del generoso empresario e ignorantes de las reglas fatídicas del "dedazo" por ende protestaron creyendo que el propio Jorge Hank Rhon se presentaría al PRI a demandar su inscripción como precandidato. Para esas horas ya César Camacho, ahora en su eterna calidad de empleado de quien dirige al PRI, ya había ratificado que el candidato sería  Castro Trenti, los restantes aspirantes a la precandidatura en el estado ya se habían disciplinado lacayunamente.
Todo parecía marchar normalmente. Desde que Plutarco Elías Calles empezó a utilizar el "Sistema de selección de candidatos por el método de designación", vulgo "dedazo", los priistas practican el mismo ritual -la misma farsa- se manifestaban deseosos o merecedores de ser favorecidos con la candidatura a gobernador de su partido, y esperan que el presidente los designe candidatos, en su momento alguien de la secretaría de gobernación le habla al favorecido y lacónicamente le instruye: “El señor presidente vería con satisfacción que usted manifieste, hoy mismo, a todos los medios de comunicación que usted es el candidato del partido” Por su parte el PRI, convertido en órgano ejecutor de las decisiones presidenciales, manifestaba por medio de alguno de los pelagatos presidenciales: “Después de un rigurosa auscultación de sus mejores hombres, el partido ha llegado a la conclusión de que “fulanito de tal” será su candidato a Gobernador y en esto coinciden los sectores …bla, bla y mucho más bla, bla”
Y así fue otra vez, a Fernado Castro Trenti, también conocido como “el diablo” le avisaron que Enrique Peña nieto lo había designado candidato y en concordancia, sería el único precandidato que se inscribiría en los términos de una convocatoria amañada y tramposa -como todas las del PRI- por lo que Jorge Hank Rhon quedaría como otra novia de rancho. Para esto nadie en el PRI mencionó al único elector de ese partido, que es Enrique Peña Nieto, incluso los amigos del alma de Jorge Hank, como el alcalde de Mexicali, Francisco Pérez Tejada se tomaron la fotografía felicitando al diablo.
Por otro lado, Jorge Hank Rhon aunque hijo de Carlos Hank, no fue educado como un priista, claro que supo y sabe lo que es ser priista, pero en realidad no fue educado como tal, fue educado como un hidalgo criollo. La esmerada educación que recibió Jorge Hank Rhon desde la cuna consistió en unas cuantas lecciones, que le recitaba su padre en lugar de la oración del Ángel de la Guarda: “Jorgito, mi dulce lobezno, en esta vida vas a hacer lo que se te pegue la gana y si te pasas de la raya, pues para eso vas a tener harta lana. Amén” y con la diestra le hacía sobre su frente la señal de los dolares.
Y con tan sabios consejos Jorge Hank Rhon ha hecho lo que ha querido y cuando se ha pasado de la raya, pues ha sacado la cartera y santo remedio! Sin embargo, ahora Enrique Peña Nieto le puso el alto, ahora los priistas que unas horas antes besaban el suelo que pisaba el ingeniero ahora le voltean la cara, ahora Fernando Castro Trenti que ni en toda su vida, ni con todas las chambas en las que cobró sin hacer nada útil por México, ha ganado el dinero que Jorge Hank tiene en el cenicero de su auto, el mismo Jorge Hank le dio chamba a este politiquillo en la administración municipal que presidió, pues no le alcanzaba lo que ganaba con un puesto de tacos, y ahora resulta que este “Don Nadie”, lo desplaza de aquello que el ingeniero considera suyo y legítimo como lo es la pre candidatura y hasta la candidatura a gobernador de Baja California.
Claro que Jorge Hank ha hecho méritos para ello, ha ayudado de buena manera a muchos necesitados, le dio a Tijuana el mejor equipo deportivo de toda su historia y ahora la coqueta ciuad es campeona en la liga nacional del deporte más popular del país, además en 2004 encabezó al PRI para recuperar las alcaldías y diputaciones del estado y levantó la bandera tricolor del PRI cuando nadie daba por ella un centavo y mientras Peña Nieto cazaba gaviotas en Televisa, ganó de todas, todas y ahora, un mequetrefe, un perdedor nato como Fernando Castro Trenti le arrebata lo que es suyo. No es justo!
El 9 de febrero, muy presente lo tengo yo, hasta las fieras más bravas del zoológico de Jorge Hank estaban asustadas, su dueño se levantó echando rugidos y le habló a sus amigos para decirles: “Me lanzo como candidato” a los abogados les ordenó “Revisen esa convocatoria y consíganme todos los requisitos, si se necesita dinero ahí les pongo una montaña de oro, compren al que sea que deba avalarla” a los políticos les advirtió “Si se me rajan, yo me los rajo” y entonces publicó en su Facebook: “En el PRI somos un partido democrático, la convocatoria para quien busque ser el candidato por el PRI a la gubernatura de Baja California todavía no concluye, eso significa que todavía estoy con posibilidades de participar.”
El 11 de febrero agregó en Facebook una frase que jamás habría pronunciado Carlos Hank González: “Un buen político no debe solo cumplir las instrucciones que se le dan, sino las que nunca se le darán bajo su propia responsabilidad.” Esto en plata pura significaba que el ingeniero se "brincaría todas las trancas” y acudiría a inscribirse como pre candidato, como si el PRI fuera una organización democrática y como si en él se respetaran sus estatutos, sus convocatorias.
Así que el día 14 de febrero, mientras los priistas le enviaban tiernas tarjetitas de amor al diablo de pacotilla que es Fernando Castro Trenti, el verdadero chamuco explotó por los rumbos del ex hipódromo Aguacaliente y dijo “No! A mí, lo mío”. Pero algo ocurrió, porque de la absoluta postura de “Yo soy Juan Camaney” saltó a la de otro negociador del mercado de pulgas, pues el ex ensoberbecido aspirante a pre candidato a gobernador cambió de discurso, ahora ya no pide nada para él, se conforma con que a sus amigos los hagan candidatos a presidentes municipales, a diputados.
Como dijera Shakespeare “Mucho ruido y pocas nueces”, esta fea defección del ingeniero Jorge Hank Rhon nos ilustra a todos sobre el gran poder del PRI, nos demuestra que el PRI no cambia, ni puede cambiar y lo peor de todo, que los priistas como son toda esa grey de arrastrados tampoco y que los priistas formados a medias como Jorge Hank Rhon, son incapaces de una verdadera rebelión democrática. 
El 15 de febrero, ya pasado el limite para el registro de candidaturas, a Jorge Hank Rhon le salió el dulce corderito que se oculta bajo la piel de lobo con la que gusta vestir y después de negociar algunos cacahuates para "sus amigos", se despidió de quienes ingenuamente pensamos, en algún momento, que sería capaz de rebelarse al presidente del país. El ingeniero escribió en su página de Facebook: "Baja California se encuentra inmerso en un momento histórico, nuestro estado, experimenta sentimientos de cambio, que obliga a todos los actores políticos a estar a la altura de la expectativa de la gente. Reconozco y agradezco el haber sido considerado por mi partido como aspirante a la gubernatura del Estado, así como las muestras de simpatía y cariño de los bajacalifornianos. A los priistas nos unen las convicciones, la ideología, nuestros principios y la causa que nos motiva es el progreso y bienestar de los bajacalifornianos." 
Juro que por un momento pensé que Jorge Hank Rhon, educado para hacer lo que quisiera en esta vida, el que lo tiene todo y lo que no tiene lo arrebata o lo compra, tendría la estatura suficiente para contrariar al presidente de la república, para contravenir a los lacayos del CEN del PRI y que sería capaz de romper los diques de heces en que se contiene el priismo desde su fundación. Confieso que ingenuamente lo creí, pero solo fue por un instante, Carlos Hank González, desde donde se encuentre atestigua que su hijo es diferente como el resto de los priistas, que es incapaz de ser auténtico, que no esta dispuesto a luchar a brazo partido por aquello a lo que tiene derecho. Lástima, pero por un momento creí que Jorge Hank era distinto a los priistas vulgares, distinto a su compadre el adocenado Fernando Castro Trenti, pero no, Hank es otro más del montón que atestan al PRI.

LA ALIANZA DEL MIEDO


La coalición “Alianza unidos por Baja California” formada por el PAN, el PRD, el PANAL y el PEBC (Partido Estatal de Baja California) convino que el PAN determinará al candidato a gobernador y a las alcaldías de tres de los cinco municipios del estado, Tijuana, Mexicali y Tecate, al PRD le corresponderá designar al candidato a alcalde de Ensenada y al PANAL la de Playas de Rosarito; El PAN designará a 8 candidatos de los 17 a diputados locales y a la mitad de los candidatos a regidores de cada ayuntamiento.
Por su parte el PRI, también convino los términos de su propia coalición con el PVEM, PT y el PES (Partido Encuentro Social), pero en este caso apenas si les dio algo, los trató como a simples compañeros de viaje.
Para el PRI los términos del convenio demuestran que es un gran negociador y que se siente dueño de la plaza, en tanto que las generosas concesiones que el PAN hizo a sus coaligados demuestran lo contrario, que es un pésimo negociador y que se siente derrotado de antemano. Sin duda que la dirigencia nacional del PAN entró en pánico después de las elecciones federales del 2012 y este.. "convenio" es el fruto de ese miedo y para mayor desgracia de la ignorancia de las reservas morales y del enorme potencial del PAN en Baja California.
Sin embargo es necesario reconocer que el PAN sufrió una formidable degradación en los últimos doce años, la soberbia con la que se designaron candidatos desde Los Pinos, el amiguismo del presidente Felipe Calderón, el pandillerismo derivado de la cerrazón del partido a recibir nuevos militantes que vinieran sin “recomendaciones”, la disciplina lacayuna del panismo “activo” y la irrelevancia de los “adherentes”, así como la adopción de los métodos “extraordinarios de selección de candidatos”, vulgo repugnantes “dedazos”, las regulaciones de las “precampañas”, y como consecuencia de todo lo anterior, la ausencia de vida democrática y de condiciones óptimas para la formación de nuevos líderes, llevaron al PAN a ser la otra cara de la moneda que antaño fue.
Reconociendo y aceptando que esa depauperación nacional del PAN también afectó a Baja California, hay que aclarar que en todo caso fue mucho menor aquí, pues si bien hubo dedazos en las candidaturas a diputados por la obligación de presentar un número determinado de candidatas, solo hubo un dedazo con la vergonzosa designación de Gastón Luken por el emblemático quinto distrito de Tijuana en 2009, distrito donde cualquier candidato del PAN gana hasta babeando. Es cierto que nos auto inmolamos en 2010 con los candidatos que impuso nuestro pandillero local José Francisco Blake Mora, que desde la Secretaría General de Gobierno y con el apoyo de los alcaldes panistas y de Felipe Calderón manipuló los recursos del  partido y a los electores enchufados a la nómina, que sometió a los diversos grupos a sus propósitos mediante el reparto de canonjías, prebendas y privilegios o incluso mediante amenazas. Eso fue lo que decidió las pesimas candidaturas que indignaron o adormilaron a los exigentes panistas de Baja California, quienes en respuesta desertaron de las urnas, apenas votamos el 33.78% de los electores.
2010 fue el año de las grandes lecciones, lecciones que debimos comprender con humildad pero que la burocracia panista del Distrito Federal no puede comprender, en primer lugar, el panismo desertó de las urnas en 2010 hastiado de Felipe Calderón y de sus prácticas priistas, tales como la designación de candidatos, el uso de los recursos públicos para promover a unos contra otros, la amenaza a los funcionarios o servidores públicos ajenos a la pandilla presidencial. Y a pesar de eso el militante panista siguió luchando fielmente, pero el simpatizante de afuera, el ciudadano de a pie, se confundió y no supo dónde estaba la frontera entre el PAN y el PRI. 
Cabe decir que el PAN de Baja California es una realidad viva desde la misma fundación del estado en 1952; Ganó las primeras elecciones en 1959, con su candidato el abogado Salvador Rosas Magallón y en esa ocasión fue víctima del primero de muchos repugnantes fraudes, cometidos por las autoridades gubernamentales para beneficiar a los candidatos del PRI. Este pasado heroico de lucha por la democracia del PAN, no existe en ningún otro estado, no desde tiempos tan remotos, no de manera tan persistente, no de manera tan permanente, no de manera tan lucida.
En esta línea de panismo democrático vivo y activo el PAN tuvo elecciones notables además de 1960, 1968, 1982, 1988 y en 1989 ganó aplastantemente las elecciones en todos los distritos, en todos los municipios excepto en Tecate y desde entonces el PAN hilvanó victoria tras victoria en el estado hasta el 2004, año en que Jorge Hank Rhon del PRI ganó las elecciones municipales de Tijuana contra un timorato candidato del PAN al que agravió impunemente. El efecto Hank empujó al PRI a una victoria en todo el estado en las elecciones municipales y al congreso, pero en 2007 todo se recuperó solo hasta que llegó la desastrosa era calderonísta de los dedazos y en 2010 el PAN sufrió una derrota total en lo electoral y por lo que se ve, hasta en lo moral.
La lección fue y es clara: Se puede perder pero se puede recuperar lo perdido,  a condición de que el PAN sea congruente consigo mismo y con su historia democrática, a condición de que no se traicione a sí mismo y que tenga candidatos que comulguen en esa relación del PAN de hoy con el de ayer. En un escenario donde la política se confunde con el amiguismo, con el pandillerismo, donde los candidatos son mediocres, temerosos o simples escaladores, con candidatos que se cuelgan de los éxitos ajenos para escalar, el PAN perderá primero por desilusión entre los panistas y después en las urnas.
Por otra parte, es también necesario calcular racionalmente nuestras posibilidades electorales, y para conocer las condiciones electorales de Baja California, es indispensable tomar en cuenta ocurrió en el proceso equiparables más cercano, que es el de las elecciones locales del 2010 y no confundirnos con el de las elecciones federales del 2012, como lo hace el CEN del PAN. Absurdamente la burocracia panista del Distrito Federal supone que la coalición con el PRD, garantiza más votos que la coalición adversaria del PRI, pues toma como referencia los resultados de las elecciones federales del 2012, cuando en realidad esas elecciones "federales" son ajenas a las elecciones locales, pues en las elecciones del 2006 y 2012 el candidato Andrés Manuel López Obrador obtuvo votaciones elevadísimas, que beneficiaron al PRD en Baja California, pero que se desplomaron en el estado en la siguiente elección. Lo mismo ocurrió en 1988 cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección presidencial en Baja California, prueba de ello es que en 1989, un año después, los partidos que lo postularon incluso desaparecieron.
El PRD en Baja California, en elecciones locales, tiene votaciones tan pobres que son comparables al número de votos nulos, por ejemplo en 2007 el PRD obtuvo 29,278 votos, el PEBC obtuvo 26,784 votos, el PT obtuvo 28,765  y el total de votos nulos fue de 20,834, es decir son votaciones raquíticas, insignificantes, que se transforman cuando López Obrador es candidato, para volver de inmediato a su realidad, la nada.
La coalición del PAN con el PRD es ruinosa, pues el partido del sol azteca no le aportará más votos que el desprestigio que le acarreará, de hecho y esto es también producto de los feos problemas internos del  PRD, en este momento este partido es un membrete con menos peso electoral que el que tuvo en 2010, pues ahora los perredistas están en MORENA y solo un puñado de seguidores de Jesús Zambrano cobran en las oficinas del PRD. Hay que decirlo claramente: la alianza con el PRD es una alianza con nadie, con un muerto, y no obstante el PAN nacional le regaló un montón de regidurías, de diputaciones locales y el municipio de Ensenada!!!
La coalición del PAN con el PEBC es casi tan mala como la del PRD, aunque es seguro que el PEBC seguirá contando con el mismo puñado de vividores que han hecho de ese partido su "modus operandi", que se verá magnificado con las diputaciones y regidurías que Gustavo Madero les regalará.
En cuanto al PANAL, es otro aliado insignificante en la coalición del PAN, pero que ha demostrado obtener más votos que el PRD y el PEBC en Baja California, sin embargo su votación es insignificante y es un acto irresponsable que el PAN le haya regalado la alcaldía de Playas de Rosarito.
En suma, la coalición formada por el PAN es una pésima decisión de la dirigencia nacional que ignora el pasado del partido albiazul en el estado, que su asociación con esos tres partidos solo conlleva un gran desprestigio para ganar una insignificante cantidad de votos, a cambio de regalarles a estos partiditos un inmerecido número de diputaciones y de regidurías, finalmente el PAN pierde prestigio ante su militancia que desprecia a la mafia de Jesús Zambrano, con esta alianza el PAN ofende a la izquierda real, confundiéndola con los “chuchos”.
Sin embargo a pesar de todo esto la pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué se tomó una decisión tan torpe, tan nociva y tan ciega? Y la respuesta la encontraremos en el miedo espantoso que tiene la cúpula panista de perder. Cabe agregar que imitando a Felipe Calderón, Gustavo Madero no consultó a los panistas de Baja California para ordenar que se firmara este sucio documento, llamado pomposamente "Convenio". Para este villano involuntario, los panistas de Baja California no le merecemos el más mínimo respeto, acaso piensa que el PAN de aquí es el mismo PAN desprestigiado y degradado del Distrito Federal o de Chiuhuahua, su estado natal, donde gracias a él y a otros como él, el PAN no gana una elección ni yendo a bailar a Chalma.
La coalición "Alianza unidos por Baja California" es la alianza del miedo a perder, pero por esa cobardía es injustificada, pues el PAN sin estos lastres ganaría abrumadoramente. El PAN pierde su imagen de dignidad ante los panistas y ante los electores en general que lo ven acobardado, asociándose con perdedores natos como el PANAL y el PEBC y en el caso del PRD con un membrete repudiado, con un partido "zombie" ¿Así, cómo puede ganar nadie? Y peor nos irá, si lanzamos como candidato a gobernador a un zoquete, que solo sabe sonreir y abrazar a las doñitas del mercado sobre ruedas.

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