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Publicidad y plagio






No tendría una pizca de novedad afirmar aquí, que en México no distinguimos entre la propaganda política y la simple publicidad, esto es así debido a la pedagogía nacional impuesta por todos los gobiernos desde la aparición de los medios de difusión electrónicos que sólo han tenido como finalidad real impedir la politización del mexicano, simplemente para conservarlo en condición de subciudadano, mal informado, peor formado y fácilmente manipulable por cualquiera que pueda pagar el costo de una campaña publicitaria de frases de pierogrullo y consignas de contenidos chatarra.


Para nadie es novedad que la propaganda tiene como eje y fin servir para la propagación de las ideas y de los propósitos políticos, en tanto que la publicidad sólo aspira a vender un producto comercial cualquiera, por lo que para publicitar algo lo único que necesitamos es que exista un producto en el mercado y un comprador potencial que pueda pagarlo, la publicidad debe convencer al cliente que es mejor un jabón que otro, una pasta dental que otra, en tanto que la propaganda requiere que haya un sujeto capaz de comprender y de recrear un conjunto de ideas o un proyecto de cambio social o un propósito de enmienda o de consolidación del poder público, sin importar nada más que los principios éticos congruentes con las aspiraciones sociales, espirituales y políticas del destinatario final de la propaganda, el ciudadano.


Es obvio que la propaganda es el medio ideal para influir políticamente a un pueblo educado y altivo, para resolver sus diferendos, sus elecciones y con esto su presente y futuro, lo cual por desgracia no parece ser nuestro caso, pues el mexicano recibe aún en los procesos electorales vil publicidad en lugar de propaganda, nos es cosa sólo del PAN o del PRI, sino de todos los partidos e incluso de quienes inciden como grupos de presión interesados como las televisoras y los gremios empresariales.


Pero lo que si puede ser novedoso es que esas campañas puramente comerciales, publicitarias, de “vendedores de imagen” como desfachatadamente se hacen llamar, no tengan ni siquiera el talento para elaborar publicidad de mediana calidad y cuando es así, es porque se trata de viles plagios pagados a precio de oro, el gobierno dizque panista del presidente Felipe Calderón utiliza el lema “Para vivir mejor” el cual fue utilizado profusamente por el gobierno municipal de Jorge Hank en Tijuana, ese mismo lema utiliza un logo que es una flor policroma, que es un refrito de la imagen del disco de la campaña “Songs for Tibet”, en suma un plagio perfecto de imagen y de lema y de paso un magnifico negocio a nuestras costillas.


No solo el erario nacional lo dilapida nuestro gobierno federal pagando oro por el plagio intelectual, pues incluso todavía el PRI utiliza variantes de su lema histórico “Con el PRI sí” acompañado por una flecha de aprobación y que fue prácticamente robado de la campaña publicitaria “Con Pepsi sí” de hecho si pudiéramos recordar cada lema dominante en cada elección, encontraríamos con honrosísimas excepciones que los lemas de los partidos políticos son viles refritos de otras campañas generalmente comerciales o de vulgaridades como “La amistad nos une” y algunas reproducciones como la que el PAN utilizó en las elecciones federales de 1985 “Por una nueva mayoría” que fue tomada de la campaña de la izquierda francesa de las elecciones generales galas de 1984.


El PAN tuvo memorables frases presidiendo sus campañas como la de los años sesenta “Un voto por el PAN es un voto por México” frase que abandonó y que el PRI la adoptó con variantes, otra frase memorable se la debemos a los panistas de Nuevo León que inventaron a principios de los ochenta el emblemático “Sí se puede” que ahora hasta fue utilizada por los norteamericanos en la campaña de Obama, pero fue la campaña panista del 2000 una verdadera tormenta de ideas expresadas en lemas políticos, desde el “Vota por el cambio” que captaba la urgencia nacional de transformación y a la vez, atraía a todos los que querían que su voto fuera útil, otro lema político a pesar de su escueta forma fue el “¡Ya, ya, ya!” que invocaba la enjundia y perseverancia de un candidato que no quería posponer nada, era la voz de la impaciencia democrática o justiciera o lo que cualquiera quisiera que fuera, esto aunado al caudillismo de las imágenes del propio Fox o su mano en forma de “V” de la victoria.


La propaganda de la elección del 2006 se centró en capitalizar los desvaríos de López Obrador quien empezó con 17 puntos de ventaja sobre su más cercano seguidor, Madrazo, el cual fue bajado de ese sitial por su misma superficialidad dejando a Felipe Calderón ese lugar para, mediante una “campaña de contraste” es decir de reto, golpeo y exhibición llevar al tabasqueño a medio punto debajo de nuestro Presidente, quien llegó cuestionado pero que ganó limpiamente la elección.


Para la elección del 2009 el Partido Acción Nacional decide convertirse en el Partido Antidemocrático Nacional, cancela las convenciones en 206 de 300 distritos electorales y a dedazo limpio, como todos los demás “partidos” ahora convertidos en verdaderas pandillas, escoge entre las facciones a las mas leales al presidente, a los amigos del presidente, a sus compadres, y a los inconformes les ofrece el típico “para la próxima” y según el caso, algún embute a su gusto, para ello utiliza todo el poder al estilo del PRI cuando este hacía exactamente lo mismo, con los mismos métodos y para los mismos fines.


Para sacar avante las campañas del PAN se organizó la campaña denominada “Acción responsable” que es otro refrito, otro robo intelectual, ahora a un educador español de nombre Francisco Javier Alonso Arroyo, quien publicó en el 2003, bajo el sello de “Editorial CCS” su libro “Acción responsable” pero también y siempre siguiendo las malas enseñanzas priistas, nos encontramos con que la publicidad de la campaña panista que acompaña al lema se refiere exclusivamente a actos de gobierno, actos de gobierno que son pagados por todos los mexicanos y que ninguna facción política debe apropiarse, si vemos las imagenes de la publicidad panista encontraremos exclusivamente actos de gobierno de carácter administrativo, un niño que antes dormía sobre una cobija en el piso y ahora lo hace sobre una cuna, O una pareja de jóvenes que sonrientes y felices aparecen al costado de un letrero que, se supone, contiene sus pensamientos: “queremos que la droga no llegue a la escuela de nuestros hijos” lo que como obviedad esta de campeonato.




La política, desde las discusiones de Sócrates en el ágora ateniense, pasó de ser un nuevo concepto filosófico para convertirse en la vivencia de hombres y mujeres de todas las estirpes y de todos los tiempos que precedieron al Siglo de Pericles, pues abrazaron ideales tan diversos que sería imposible tratar de citarlos aquí, pero que lo hicieron a través del apostolado de sus propias vidas y de su contagiosa pasión, con esa política nada tiene que ver la nuestra que es en realidad simple mercancía y como tal dirigida al cliente que somos, porque el ciudadano mexicano todavía no nace ni se ve pronto ese alumbramiento.




Esto, es parte del proceso de decrepitud política nacional al que arribamos sin pasar por la juventud, pues en ella se debaten ideas, se admiran y se buscan ejemplos y se tienen pasiones bajo la piel y nuestros partidos nos exigen en cambio, cultivar el pragmatismo, abominar de las ideas, abjurar de la democracia, someternos a los designios de los dirigentes, buscar ejemplos entre los palurdos que designaron a dedazo vil y por única pasión nos piden adorar al dios de la billetera, al embute y a los cómplices, por todo esto las palabras de Vasconcelos dictadas en 1935, en su juicio contra la educación importada, le quedan como anillo al dedo a nuestros educadores, a nuestros políticos y a las calamidades que nos gobiernan “…Caída en su propio descrédito, la presente época de pragmatistas y utilitarios, .... ha llegado el momento de jubilar a toda esta generación de jóvenes viejos y de viejos que se creen jóvenes porque nunca llegaron a la madurez”, Sabias palabras y mejores deseos, pero ahora sabemos que Vasconcelos no fue profeta y sus buenos deseos no influyeron en nada al México de hoy.

Breve historia de la antidemocracia en México.









En un pacto calificado pomposamente como “de caballeros”, los jefes nacionales de los partidos políticos inmiscuidos en el proceso electoral del 2009, acordaron instaurar la designación a “dedazo” de candidatos a diputados federales, alcaldes, gobernadores y “abolir” la practica de procesos democráticos al interior de los partidos en general y en particular dentro del PAN, donde estos eran reales y tradicionales. El acuerdo le confiere a cada dirigencia partidista manos libres y plena discrecionalidad para decidir an-ti-de-mo-crá-ti-ca-men-te las candidaturas de su partido bajo la certeza de que ningún otro partido o sus candidatos criticará, desde sus campañas o con su propaganda, cualquier táctica antidemocrática utilizada por los demás, sea cual fuere la imposición antidemocrática y sin importar cuan burda o insultante resulte, esto quedó corroborado cuando el 20 de marzo se le preguntó al “dirigente” panista Germán Martínez Cazares sobre el proceso interno del PRD quien parafraseó “El respeto a los procesos internos de los partidos es la paz”.


El cumplimiento de tan degradante pacto obliga a los dirigentes de los partidos a impedir que sus militantes luchen y se esfuercen en favor de la democracia como una exigencia política universal y particular al partido que se trate y por otra parte, las dirigencias deben impulsar la contracultura antidemocrática que, para su fortuna, se encuentra muy arraigada en nuestro país a fuerza de casi doscientos años de vida independiente y sólo un puñado de elecciones democráticas y libres.Claro que un pacto a contracorriente de la Democracia -en su pleno proceso de apertura- exige no sólo medidas drásticas como asesinar a la Democracia dentro de sus partidos, sino incluso corromper o amenazar a los dirigentes y militantes que disientan, pero mas que nada exige abonar a nuestra cultura antidemocrática nuevos fertilizantes, como ese de “designar” a dedo a "ciudadanos" dizque “excelentes”, dizque dotados de un mayor nivel intelectual y que desde su función alejarán a los impreparados del ejercicio del poder, como lo viene profetizando el dirigente nacional del PAN.


A pesar de que a esta doctrina de la excelencia la han maquillado con nuevos coloretes, no significa nada nuevo en México, ya que por principio son las mismas razones que esgrimió Porfirio Díaz para usufructuar el poder durante 30 años y que se justificaba como el gobierno que seleccionaba e incorporaba a la función pública “a la élite de los mejores y no a la Plebe”, el que modernizaba al país designando a “científicos” y mexicanos que jamás se enlodarían con la política de los partidos y menos con los retruécanos de la democracia; En pocas palabras, el gobierno positivista y científico en que creían el dictador y Justo Sierra, su educador e ideólogo, todo para beneficio de una minoría desalmada que bajo el calificativo de “preparada y científica” solo ambicionaba privilegios, honores y propiedades ajenas, sin estar atadas a México por ningún compromiso político verdadero.La versión oficial de la Historia de México nos dice que contra el porfirismo se levantó en 1910 la “gesta heroica” de la Revolución Mexicana que concluyó en 1921, con el México de instituciones, eludiendo con ese cuidadoso circunloquio del “México de Instituciones” al México democrático que ciertamente estaba muerto para 1921.


En 1908, Francisco I (Ignacio) Madero, publicó el libro “La sucesión presidencial en 1910” que causó un gran revuelo, entonces Porfirio Díaz prometió elecciones libres y democráticas y no cumplió, después de un breve rompimiento de hostilidades, Díaz abandonó el país con destino no a Estados Unidos sino a Francia y Madero es electo presidente en un proceso electoral sumario y que por desgracia presenta dudas, pero no en cuanto a la gran esperanza que despertó en todos el nuevo presidente. Madero era y se comportaba como un demócrata y se dispuso a abrir los cauces de la democracia, respetando a todos los posibles actores, sosteniendo una postura política lógica y congruente, pero contendía contra un enemigo avieso y calculador, la embajada norteamericana y sobre todo la educación y la cultura anti-democrática que fluía por las venas de la casta científica que lo despreciaba.


El general Bernardo Reyes, porfirista, antidemocrata convencido y a su manera un patriota, se levantó el 9 de febrero de 1913 contra Madero, encabezando a su tropa en la primer refriega recibe un proyectil fatal, quedando a la deriva la causa golpista, salvo por victoriano Huerta y Félix Díaz otro, otro par que despreciaban a la Democracia, Huerta sabotea la defensa del Presidente y lo asesina al final de cuentas. A Madero se le ofreció huir a Cuba y como Sócrates prefirió la muerte al destierro, pero con Madero muere la primer aspiración seria de convertirnos en una Democracia.


Huerta despertó la admiración y la envidia de los armados, no querían democracia, ni siquiera venganza pues tampoco entendieron a Madero, querían su lugar, el poder que había arrebatado a todos y por eso fue combatido, quienes lo enfrentaron se decían partidarios “del señor Madero” pero ninguno de la Democracia y a la postre más metralla gastaron en disparase entre ellos, convencionistas, contra constitucionalistas, zapatistas contra carrancistas y villistas contra todos para al final quedar todos muertos por la graciosa mano de nuestro Nelson criollo, Álvaro Obregón quien para honrar su nulo respeto a la revolución mexicana, se lanzó a su re-elección presidencial en un escenario antidemocrático y sin libertades, pero para evitar sorpresas, era precavido hasta decir basta, mató a todos los que pudieran ser candidatos en su contra y andaba en campaña, cuando León Toral le disparó mientras comía entre la crema y la nata callista (hay quienes dicen que en el lugar le llovió plomo de todos lados y no solo del cristero)


Así quedó dueño del país Plutarco Elías Calles, llamado por los antidemocraticos como “el Jefe Máximo” quien inventó al PNR ( hoy PRI) y al dedazo, imponiendo por este medio a Emilio Portes Gil y designando candidato a Pascual Ortiz Rubio, de quien pronto se cansó, para designar al mexicoamericano Abelardo L. Rodriguez, quien era su prestanombre en los garitos y casinos, después designó candidato a Lázaro Cárdenas con aquella frase de “Mas que mis hijos, hijos por la sangre, Lázaro (Cárdenas) es mi hijo, hijo por el espíritu”, con el tiempo los diablos se pisaron las colas y los compadres se pelearon, Cárdenas expropió los casinos de Calles y lo expulsó del país a Estados Unidos (..of course).


Lázaro Cárdenas, más para acentuar su rompimiento con Calles reformó al PNR y lo bautizó como PRM, pero lo conservó tal cual lo inventó Calles agregándole el elemento dinámico del partido, “el dedazo” al cual instituyó como su instrumento de control, gestión y dirección, desde entonces ha prosperado sin cesar la antidemocrática cultura del “dedazo” en la que el Presidente de le República designa al siguiente presidente, a los gobernadores, senadores y diputados, y a su vez, los gobernadores a los alcaldes y así hasta la designación del “cuico” de la esquina. A Cárdenas debemos reconocerle el diseño ampliado y moderno del dedazo y la ejecución del primer fraude electoral con el que impuso al favorito de Estados Unidos de América: Manuel Ávila Camacho.


Desde entonces, el dedazo y el fraude electoral han sido las instituciones políticas mas relevantes del sistema mexicano, por ello, como partido político el PRI nunca pasó de ser una porra de aplaudidores y pega-engomados del candidato que les pusieran enfrente, ya fuera Echeverría, López Portillo, Díaz Ordaz o Salinas, todos cupieron dentro de un partido cuya única ideología fue la antidemocracia, la avaricia, la ineptitud, la claudicación, el sometimiento, el arrodillamiento y el servilismo, no podían hacer otra cosa, finalmente el dueño del país era el Presidente y sus lacayos a saber, los gobernadores, jueces y legisladores además de sus amigotes calaveras y no había lugar para nada más, para ninguna esperanza, para ninguna idea, menos para la Democracia.


Fueron años de exitosa pedagogía antidemocrática, no sólo dentro del PRI sino de todo México, nuestros gobernantes pasaron de presumir en el porfiriato sus pistolas “smith & wesson” y sus lecturas de nuestro positivista criollo José Ingenieros o incluso del mismísimo Augusto Comte, hasta los actuales que presumen sus títulos de Harvard y sus lecturas de Harry Potter, que para el caso tanto los empistolados como los egresados de Harvard son hoy lo mismo: anti-demócratas, embozados con las mascaras de la excelencia sí, pero anti-demócratas totales.


Claro que aún en los peores momentos, hubo quienes optaron y pugnaron por la Democracia como la única manera para evitar la autodestrucción de México, sí! autodestrucción y solo mencionaré unos cuantos casos, como el de Villa que atacó al adormilado Columbus para convertirse en propiciador de una invasión a gran escala de nuestros belicosos vecinos, de autodestrucción como el robo de la propiedad de chinos mexicanos durante el gobierno de Calles en Sonora y Sinaloa, como la expropiación de tierras sin pago a los propietarios mexicanos durante el gobierno de Cárdenas que en contrapartida cubrió de oro a los norteamericanos, autodestrucción con la venta a precios ínfimos de nuestro petróleo, gracias a no participar en la OPEP, lo que a la postre y de inmediato le hubiera dado un mejor precio a nuestro crudo y al menos no hubiéramos sido los esquiroles que fuimos y seguimos siendo mientras México no se adhiera a ese sindicato petrolero, autodestrucción como la de expropiar el petróleo a la compañía inglesa el Aguila para regalarlo a precios de rebatinga a los norteamericanos, autodestrucción como el crear artificialmente las condiciones que propiciaron la guerra cristera obligando a sacerdotes a estar casados para ejercer la “profesión”, autodestrucción con la expulsión de españoles (porque dizque eran españoles, pues ya eran mexicanos) de nuestros territorios de Texas, Nuevo México, etc, para así apuntalar la inmigración norteamericana que al poco tiempo nos traicionó, autodestrucción vergonzosa como la de los polkos que fueron a ofrecerle México al presidente Polk de Estados Unidos, presididos por D. Melchor Ocampo, quien después firmó los tratados Mac Lane Ocampo y quien dirigía a los “liberales puros” cuya abierta finalidad era que México formara parte de la nación liberal norteamericana, autodestrucción de los conservadores que creyeron que trayendo a un príncipe liberal como Maximiliano se organizaría México como una potencia militar, apoyada por la Francia de Napoleón III, para recuperar los territorios perdidos con Estados Unidos, autodestrucción de los presidentes y de los congresos que les autorizaron siempre “partidas secretas” para robarlas sin dejar huella, autodestrucción cuando proclamamos que la educación sería “socialista” para crear un pueblo anticatólico, anti-democrático y servil, autodestrucción cuando se crearon partidos comparsas que abiertamente admitían que no querían a la democracia sino “educar al pueblo” convirtiéndolo en una masa de esclavos socialistoides y marxistoides, porque en realidad jamás tuvieron el valor civil de los “maquis” en Francia durante la ocupación nazi, ni de los partisanos en general y aplaudieron cuando los ingenuos lideres marxistas auténticos fueron perseguidos.


Autodestrucción sí! Cuando México se quedo callado, excepto el PAN, ante la matanza de estudiantes en Tlatelolco, ante el despilfarro repugnante de muchas de nuestras universidades dizque autónomas, convertidas en botín de pillos, autodestrucción con un poder judicial de arrodillados y que no han tenido siquiera el coraje de retirar los murales de Orozco de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (en inglés traducido a matacaballo) que la pinta como a una meretriz, autodestrucción con la partidocracia de hoy en que los alegres compadres se reparten diputaciones al precio de favores vergonzantes, gracias al poder de designar candidatos, eso es autodestrucción, autodenigración, verdadero obscurantismo, en suma antidemocracia.


En medio de este negro escenario, Manuel Gómez Morín y un puñado de mexicanos valientes decidieron formalizar una lucha a la que llamaron “brega de eternidad” la de convertir a México en una Democracia, para ello formaron un partido regidos por reglas democráticas, el PAN, pues a final de cuentas ellos creían que los mexicanos no aprobaban la barbarie insultante de sus gobiernos y de las pandillas de que se rodeaban, era necesario que el pueblo contara, participara, interviniera en el gobierno, esto sólo sería posible a partir de la Democracia y por ello celebraban convenciones para elegir candidatos, aunque los candidatos fueran convencidos de participar, hubo épocas en que ninguno quería hacerlo, pero en todo caso una convención democrática debería sancionar toda candidatura.


La herencia del PAN, fue la de ser el único instrumento fiel al proceso de democratización inventado en México por el PAN y al mismo tiempo, el único instrumento de defensa del sentimiento y del sentimiento y ser nacional, de ahí el nombre de “acción nacional” es decir el accionar de la nación, el accionar democrático donde cada mexicano debe contar para que esa nación se exprese limpiamente y sin intermediarios, por ello nació el PAN y por ello perseveró hasta que en el año 2000, 71 años después de su fundación y de miles de batallas heroicas y anónimas de sus modestos militantes, básicamente gente sencilla y pobre, hasta que vivió una elección democrática y casi libre, porque de cualquier manera el oficialismo priista contó con el apoyo del corporativismo cultivado durante décadas de sumisión, y como un rayo de luz llegó Vicente Fox a la presidencia de la República, el candidato del PAN.


A pesar de las grandes expectativas y el aprecio que despertó Vicente Fox como primer presidente de la naciente democracia mexicana, dejó tras de sí una sensación de fracaso, primero porque todos sus proyectos se quedaron a medias al tiempo que fue incapaz de proponer un solo propósito que despertara el entusiasmo nacional y por último, por los negocios de los hijos de su esposa realizados al amparo del poder, por esto sus seis años de administrador público están en la bruma o en el mejor de los casos bajo sospecha, pero respetó escrupulosamente el juego democrático, sin utilizar el enorme poder presidencial mexicano para trastornarlo, fue sin duda un presidente que asumió el poder por la democracia, ejerció el poder desde la democracia y entregó el poder a sus sucesor, después de un proceso democrático, competido e impugnado por quienes perdieron, pero que fue un proceso democrático y transparente.


Fox en cuanto ganó la elección contrató a una empresa de “head hunters” para formar su gobierno, despreciando a sus compañeros de partido porque no los consideró aptos para gobernar al país, exigió que su gabinete hablara fluidamente el idioma inglés y creyó que por el poder de su encanto los priistas se sumarían a su proyecto de reforma a la industria petrolera, claro que estas medidas y esta esperanza ingenua fracasaron, exhibiéndolo y dejándolo solo, sin el aval de su partido y con la animadversión ciudadana por su ineptitud y mediocridad personal, pero cuando parecía que su fortuna estaba echada, Andrés Manuel López Obrador lo sacó del olvido y lo elevó a la condición de su adversario y al acusarlo de todo, le dio un papel protagónico que no esperaba y al que no tenía derecho y que lo convirtió quizás en el factor clave del éxito de Felipe Calderón Hinojosa en la elección del 2006.


Felipe Calderón Hinojosa llegó a la presidencia mediante un proceso electoral competido, unos cuantos miles de votos fueron la diferencia entre él y Andrés Manuel López Obrador, fue acusado de beneficiarse de un fraude electoral de una confección imposible, pero en un país donde la cultura del fraude electoral es la única institución política incontrovertida, la impugnación lo hirió, llegó al congreso por la trastienda a tomar la protesta de Ley, debió aguantar en seco y en frío todo tipo de agravios y de injurias, pero acostumbrado a luchar desde abajo y a ganar lo más posible con lo menos, salió airoso del trance, más por los defectos de su antagonista que por sus propias virtudes, pues Andrés Manuel López Obrador tanto le dio vueltas a la tuerca que la rompió y sus seguidores que siempre supieron que perdieron la elección, pronto se convencieron que era desleal a México desbarrancarlo por nada.


En todo esto, surgió un profundo despecho de Felipe Calderón al proceso democrático que lo llevó a la Presidencia pero que irónicamente lo exhibió como un anti-demócrata sin serlo e irónicamente también fueron las acusaciones de Andrés Manuel López Obrador las que lo consolidaron en la presidencia y no el respeto a la verdad histórica ni a la democracia como sería de esperar, por todos lados surgieron razones para estabilizar a su gobierno, pero ninguna de ellas tuvo que ver con la democracia en si misma, entonces ¿Por qué respetarla si nadie la respeta ni la necesita? seguramente se preguntó el michoacano en algún momento.


Lo cierto es que en algún momento Felipe Calderón dejó de ser un partidario de la democracia y se convirtió en uno de sus adversarios, ubicado no entre los que simplemente creen que la democracia es imposible, sino entre aquellos que la creen posible pero de efectos indeseable, Calderón se convenció que la democracia, al menos en México es dañina por las siguientes razones: La primera es que la democracia no disfruta de ningún prestigio en el país, ni entre las personas que carecen de educación formal ni entre las clases mejor educadas, tampoco entre aquellos que tienen una renta modesta ni entre los que tienen una cuantiosa, ni entre los intelectuales en general ni entre los servidores públicos, sólo existe un restringido número de demócratas disperso y disociado entre si, de manera que en si misma la democracia es poco rentable, ni siquiera en el PAN, su antiguo bastión la democracia es importante. 


Una segunda razón es que la democracia ha servido para elegir a funcionarios públicos de muy dudosa calidad intelectual y moral, de hecho cualquier grupo puede lograr elegir diputados o presidentes municipales organizándose como una pandilla y por último la democracia permite que cualquier proyecto de ley sea planteado, votado y elevado al rango de Ley, sin importar consideraciones éticas de ninguna especie, corriendo el riesgo que la democracia derive en una situación ingobernable.


Como se puede apreciar el desencanto de Felipe Calderón se deriva del escepticismo que tiene en nosotros los mexicanos y por ende teme que llevemos al país a pique por las condiciones extremas de desenfreno y desorganización a que nos puede llevar la democracia, esto podría representar que el país quedara en manos de narcotraficantes, de chiflados ideológicos, de ineptos, de impreparados, de gentuza vulgar.


Sin embargo, Felipe Calderón no puede proclamarse enemigo de la democracia, en un momento en que todo el mundo, hasta Fidel Castro y el establishment Chino se proclaman demócratas, entonces lo que le queda es precisamente lo que están haciendo las dictaduras, como la de Castro y la de China, hacerse llamar demócratas pero impulsar una cultura ferozmente anti-democratica, lo cual no es tan complicado debido a la educación que durante casi doscientos años nos ha convertido en vasallos, debido también al PRI que es la escuela suprema de la antidemocracia, simulada, mas grande del mundo y que ha influido al PRD, su hijo dilecto y a todos los partidos, incluido a partir del 14 de febrero del 2009 al PAN, cuyo Consejo Nacional aplaudió su adhesión al dedazo.


Como ya apuntamos, la teoría no es nueva, Robert Dahl, profesor emérito de Yale, considerado, en palabras de Fernando Vallespin, publicadas en la destacada revista española “Claves de Razón práctica” como “uno de los pocos clásicos contemporáneos de la disciplina (de la ciencia política) y sin duda, el punto de referencia obligado para cualquier análisis de la democracia, tema al que, con la típica perseverancia académica anglosajona se ha dedicado de modo exclusivo”, en su obra dice:

"Invariablemente estas exclusiones se justifican diciendo que el demos solo debe incluir a todos los que están calificados para participar en el gobierno, la premisa oculta y escondida en la teoría difusa de la democracia es que sólo ciertas personas son competentes para gobernar. Ahora bien: los críticos opositores de la democracia exponen jubilosos esta premisa oculta y la convierten en un argumento explicito en la teoría antidemocrática del “tutelaje”, que es probablemente la visión más engañosa jamás creada por los adversarios de la Democracia, no fue abrazada únicamente por Platón en la Atenas democrática sino que ha aparecido en todo el mundo adoptando formas dispares –algunas de las cuales, con el confusionismo y el leninismo, pese a sus diferencias, son las que han influido, de lejos, en el mayor número de individuos- Los críticos opositores nos obligan a examinar a la luz del día los supuestos sobre la idoneidad política ocultos en la teoría difusa” (pag. 13)


Por “Teoría difusa”, se entiende a esa teoría que no se esgrime por ninguno de sus expositores de manera clara, sino que arguyen contra la democracia de manera difusa, poco clara diríamos evasivamente, cobardemente como es el caso de Felipe Calderón y sus cómplices, quines no combaten directamente a la democracia ni se declaran sus enemigos, sino que declarándose sus partidarios la combaten, esperando mermarla, arrinconarla, desprestigiarla y finalmente posponerla, pues sería ingenuo creer que la destruirán, aun en México.
Cabe insistir en que la doctrina del tutelaje, es decir la de un pueblo sometido a un cierto número de tutores que deciden por él, sin que sean estos contrastados con el voto de sus iguales, todos los ciudadanos, es decir el demos, es la doctrina que puso al país en manos de asesinos vulgares y ladrones comunes y hasta narcotraficantes, sin que el tutelaje haya impedido nada de eso, al contrario era mas fácil para los pillos saber a quien debían darle un óbolo para salir de diputados o de lo que quisieran, pues al fin el tutelaje deriva no en una bolsa de valores sino en un pinchurriento mercado de pulgas.
Hay otra razón en el Presidente Felipe Calderón para imponer en las próximas elecciones al tutelaje del dedazo, no quiere nuestro Presidente que le pase lo que le ocurrió a Fox, que un “don nadie” salga de donde menos espere y le gané democráticamente la candidatura en el PAN a su favorito, Felipe Calderón no quiere pecar de ingenuo como Fox o Madero, sino actuar como el calculador de Plutarco Elias Calles que cuando vivía frente a los Pinos, disfrutaba una pinta popular sobre la barda de la mansión presidencial que decía: “Aquí vive el Presidente y el que manda, enfrente”. 
Por ANTONIO LIMON LOPEZ.

Una anécdota del fundador



Vivía Manuel Gómez Morín años de incertidumbre, en los cincuenta el régimen se mostraba tal cual era, represor, corrupto, antidemocrático y al mismo tiempo demagógico. Controlaba todo desde la omnipotente Secretaría de Gobernación, en especial a los medios de comunicación excepto a la revista "La Nación", entonces digno órgano de difusión del PAN. 
Se perseguía a todos los empresarios a través de las cámaras de comercio, de los sistemas bancarios y la Secretaría de Hacienda era otra policía política,  de manera que los panístas en general y él en lo personal, eran amenazados con todo tipo de tácticas intimidatorias y de hostigamiento, sin embargo, el fundador y la totalidad de miembros del partido -que eran entonces minúsculos comerciantes, modestos empleados de oficina, mecánicos, taxistas, abogados del pueblo, maestros heroicos, madres de familia, y vamos pues: Personas modestas, sencillas, probas, valientes y de profunda convicción- no se dejaban intimidar por los matones, ni seducir por los empresarios corruptos, ni por el gobierno que les ofrecía trabajos y dinero a cuenta de su defección.
A pesar de los nubarrones que obscurecían el cielo de México desde su independencia, el maestro, educador, creador de instituciones, abogado y fundador del PAN, perseveraba en medio del cinismo: “el PRI nunca pierde y cuando pierde arrebata” “con el ganador hasta que pierda” “llegamos al poder por la fuerza de las armas y así nos lo tendrán que quitar”, parloteaban esos gobiernos “revolucionarios” que se emparentaban con todos los héroes nacionales desde Ce Acatl Topitlzin Quetzalcoatl, hasta los mismísimos asesinos de Lucio Blanco, de Villa, de Zapata, de Carranza y festejaban cual léperos que eran la matanza de creyentes en Jalisco, al tiempo que se hacían llamar de “izquierda” y se embolsaban la riqueza nacional sin pudor y sin limite, en Mexico imperaban a contrario del egregio lema francés, la servidumbre, la desigualdad y la falta de solidaridad y contra ello, luchaba este insigne chihuahuense con denuedo, con osadía e incluso con buen humor.

Uno de esos periodistas bellacos que andaba siempre en busca de hacerle un favor al régimen y distinguirse entre las miasmas del pantano en que chapoteaba, para aspirar a un óbolo adicional en su cartera, se levantó una mañana inspirado y fue a buscar al maestro para hacerle una pregunta similar a la que el fariseo le hizo a Jesús y cuya respuesta fue la de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” y con insidia bien medida le pregunto a Don Manuel Gómez Morín: “Maestro, usted fue el fundador del Banco de Crédito Rural y sin embargo, ustedes los panistas lo critican a diario diciendo que es un instrumento para empobrecer, controlar y sojuzgar a los campesinos y enriquecer a lideres y a toda clase de corruptos, ¿no será que  crearon algo inútil, mal concebido, quizás para enriquecerse ustedes, pero les falló?”

El maestro, dijo, (la cita es libre, pero fiel) “al Banco de Crédito Rural le pasó lo que a la muchacha aquella de un pequeño pueblo, que cansada de la vida en su lugar de nacimiento dejo a su familia y fue a la capital, llevaba con ella sus esperanzas, el amor de sus padres, la fuerza de su juventud, pero la gran ciudad la recibió con indiferencia, ella escribía cartas a sus padres diciéndoles que estaba a punto de conseguir un buen trabajo, que ganaría mucho dinero, que saldría en el cine y que en cuanto pagara la mansión en que vivía les enviaría dinero, los padres nada le pedían, pero ella buscando dinero solo encontró pobreza, buscando celebridad, solo encontró el anonimato y finalmente buscando amor, sólo encontró desilusiones. Triste y abatida no se pudo recuperar, y con el tiempo primero algunas veces y después a diario recorría las calles más sórdidas buscando algo de dinero, sin ilusiones y sin amor, entonces el maestro hizo un alto y dio un brusco giro a su triste relato diciendo: (la cita es textual) “al Banco de Crédito rural le pasó lo que a esta muchacha: ¡Emputeció!”

Casi se cae el periodista de la sorpresiva respuesta, pero imaginando el dinerito extra que le podría proporcionar el asunto, insistió perversamente: ¿Pero usted lo fundó, usted es su fundador? y el maestro sin inmutarse, insistió: "Si, es cierto, pero igual emputeció!!!".

Por Antonio Limón López.
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